Redes sociales y vida adolescente en tiempos de COVID: pros, contras y posibilidades

Si bien las redes ya jugaban un papel preponderante en la vida de los adolescentes, sobra decir que durante esta temporada de confinamiento voluntario, para muchos, se han convertido en eje absoluto de su universo entero.

Socializar, divertirse, jugar, investigar, comprar y hasta recibir clases a distancia, son sólo algunas de las cosas en las que adolescentes y jóvenes invierten las por lo menos 12 a 14 horas que pasan al día en redes sociales e internet.

Pero… ¿Cuáles son los matices y las diversas caras de esta nueva manera de vivir? ¿A qué señales debemos prestar atención los padres y maestros? ¿Hay riesgos o beneficios detrás de esta conducta?

La manipulación mediática de la vida adolescente

Los adolescentes son, por excelencia, el sector de la población más influenciable, lo cual no es gratuito ya que esto está relacionado con la etapa de desarrollo en la que se encuentran y al hecho de que es justo en esta etapa en la que no sólo se construye la parte más importante de la identidad personal, sino que existe una necesidad real de la aprobación de los pares y es fundamental el desarrollo del sentido de pertenencia.

Por supuesto y derivado de esto, la primera preocupación de los padres (y de los docentes que tenemos en las manos la gran responsabilidad de formarlos integralmente) son los riesgos a los que están expuestos nuestros chicos, los cuales, al igual que la parte positiva de la que hablaremos mas adelante, se han visto maximizados por la simple razón de que la parte más significativa de la vida adolescente, que es la social, se ha visto trasladada, casi por completo, a un dispositivo digital.

Para poder identificar las cosas que debemos observar y ante las cuales estar alertas, podemos utilizar como guía preguntas como:

  • ¿Cuánto tiempo invierten mis hijos en los dispositivos? No hablamos aquí de las horas pantalla destinadas a la educación a distancia, creación o investigación, sino a todo lo relacionado con socialización, navegación y búsqueda de entretenimiento (o como “solución” ante el aburrimiento) en las redes sociales o la web. Otras actividades a las que también debemos prestar atención es a los juegos en línea (especialmente los que cuentan con chat rooms o que implican apuestas o inversión monetaria), la libre navegación en la internet, los sitios de creación de videos y las plataformas de citas/encuentros/amistad.
  • ¿Es sólida la autoestima de mis hijos? Una de las cosas en las que más debemos enfocarnos, en este sentido, es a la manera en la que nuestros hijos se presentan en las redes, el tipo de fotos o comentarios que postean, la necesidad y/o ansiedad que crean en ellos los likes o el número de seguidores y cómo es su interacción en línea en general. La mejor forma de proteger a nuestros hijos es brindándoles, desde pequeños, una educación con sólidos valores, un modelo a seguir que los motive con el ejemplo y la confianza suficiente para que siempre puedan expresar lo que piensen y se sientan seguros de sí mismos. Sólo un muchacho que se conoce y conoce sus emociones, con la autoestima fuerte y confianza en él, será capaz de decir NO, siempre que la situación lo requiera.
  • ¿Qué tan expuestos están mis hijos al bullyingyelciberbullying? Todos conocemos los alcances de esta problemática en los diversos ambientes en los que se desenvuelven nuestros hijos; sin embargo y a raíz del confinamiento, los ataques que antes eran presenciales han ido ganando terreno de manera vertiginosa en el ámbito cibernético, el cual brinda mayores oportunidades de anonimato e impunidad a los perpetradores. Por esa razón, debemos estar atentos ante el menor signo de vulnerabilidad y siempre seguir fortaleciendo la autoestima personal como se mencionó ya en el punto anterior.
  • ¿Mis hijos saben cómo proteger su privacidad? Nunca estará de más dedicar un tiempo a conversar con nuestros hijos sobre la protección de datos, revisar con ellos los términos y condiciones de los sitios que visitan o de los que son parte y, si nos es posible, mostrarles las diversas maneras en las que las que pueden poner filtros y candados para protegerse en todo momento.
  • ¿Tienen mis hijos las herramientas para reaccionar adecuadamente ante una situación de acoso? Debemos considerar que a pesar de todas las medidas que podamos tomar, hackers, acosadores y demás personajes malintencionados que andan por ahí, encontrarán la manera de acercarse a ellos, por lo que una vez más, la formación sólida y la confianza que les demos serán las mejores armas para superar cualquier ataque.
  • ¿Pueden mis hijos diferenciar la realidad de la información “maquillada”, las fake newso las “distintas perspectivas” que ven en las redes? El pensamiento crítico, la asertividad y el discernimiento son habilidades que debemos fomentar desde la primera infancia, así como alentar a nuestros hijos a corroborar fuentes e investigar en sitios oficiales o certificados, para que tengan siempre la posibilidad de ver las cosas como son y no como los medios, las redes o incluso “los amigos” quieran hacerlas parecer.
  • ¿A que influencers siguen mis hijos? Conocer a los “personajes” que siguen nuestros hijos, nos puede traer mucha luz acerca de sus intereses, sueños y preocupaciones, por lo que es esencial darnos el tiempo de analizar con cuidado qué les gusta ver, qué opiniones son valiosas para ellos, cómo es la música que escuchan o los videos que ven y, lo más importante, qué es lo que admiran e imitan de ellos.
  • ¿Mis hijos tienen la posibilidad (económica o por amigos) de adquirir fácilmente sustancias nocivas a través de las redes sociales? Aunque cada familia tiene el derecho de decidir qué medios, posibilidades y libertades le otorga a sus hijos y aunque pudiera “parecer» que acceder al mundo de las drogas no es tan sencillo, es importante vigilar sus gastos, conductas y amistades, para poder evitar situaciones que a la larga pueden convertirse en verdaderas tragedias de salud física y emocional.

No todo es oscuro en el mundo de las redes: la cara positiva de la moneda

Dejando de lado los riesgos, debemos considerar también el lado positivo de todo esto.

Las redes son el resultado de grandes avances científicos, tecnológicos y sociales que deben trabajar en beneficio de la evolución humana y el mejoramiento social.

Por fortuna, muchos de nuestros jóvenes también dan ejemplo de las grandes cosas que se pueden lograr a través de ellas y de que, cuando la educación recibida ha sido sólida e integral, el único límite es el tamaño de los sueños.

Entre las muchas cosas que adolescentes y jóvenes pueden lograr mediante las redes están:

  • Emprendimiento. Muchos adolescentes cuentan con perfiles comerciales y plataformas mediante las cuales promueven productos, servicios y hasta microempresas personales y/o familiares.
  • Lucha y defensa de causas sociales. Pocas son las edades en las que los ideales o la fe en una causa son tan importantes como en la adolescencia. Por ello y si está bien enfocado, las redes proveen el escenario ideal para la formación política, social y humanista de muchos de ellos.
  • Creación y alimentación de su hoja de vida y/o portafolios. Hoy en día las redes son un escaparate mediante el cual le presentamos al mundo lo “mejor de nosotros” y, gracias a eso, muchos jóvenes las han aprovechado para presentar su trabajo creativo, artístico o científico, logrando así una visibilidad que no habría sido posible, a sus cortas edades, en ningún otro momento histórico-social.
  • Compartir ideas, opiniones y experiencias. Bloggers, youtubers, videobloggers… son sólo algunos de los términos con los que nuestros adolescentes no sólo se autonombran sino que además les brindan un perfil semiprofesional, les generan beneficios económicos y les otorgan la posibilidad de enseñar o influenciar a otros. Cierto es que muchos de ellos crean cantidades inmensas de material basura, pero también lo es que hay quienes aprovechan la oportunidad para construir su proyecto de vida.

“¿Todo es según el color del cristal con que se mira?…”

Tal pareciera entonces que en el mundo de las redes sociales todo es cuestión de perspectiva y es cierto. Pero cierto es también que en el mundo de nuestros hijos adolescentes lo más importante es la educación que les hemos dado y que debemos reforzar a cada instante: promover los valores, fortalecer su autoestima, aumentar la confianza, mostrarles posibilidades y darles las herramientas para que tengan la capacidad de decidir, es lo que hará la diferencia entre líderes, seguidores, arquitectos del mundo y transformadores capaces de crear una nueva realidad.

Alejandra Ruiz S. 

Directora General