Homeoffice y clases a distancia: La importancia de la activación física en el confinamiento.

Si bien ha sido una fortuna para muchos tener la posibilidad de continuar trabajando o estudiando en casa durante el confinamiento, es de suma importancia reflexionar acerca de las consecuencias que la falta de actividad física y, en muchos casos, el aumento del consumo calórico -sano o no-, está provocando en nuestro país y en el mundo.

¿El sedentarismo mata más que las drogas?

De acuerdo con datos que la agrupación chilena “Coalición Mover”, integrada por diversas sociedades de expertos en medicina y nutrición, difundió en 2015, el sedentarismo debe considerarse como una enfermedad y, lo que es más grave, hay que tener en cuenta que su índice de mortalidad es mayor al ocasionado por el alcoholismo o el tabaquismo, por ejemplo.

Datos tan contundentes que algunos expertos de dicha coalición proporcionan, como el hecho de que “un cigarrillo reduce 11 minutos de vida al día, pero el sedentarismo quita 24 minutos de vida diarios” o que “un obeso que hace actividad física vive más que una persona delgada sedentaria”, nos dan una clara muestra de la preponderancia que tiene la falta de actividad  física sobre otros factores que consideramos más peligrosos. 

Y en México… ¿Cuál es el panorama? 

Además de los datos que arrojan los estudios internacionales, en México debemos poner atención a un factor que es por demás preocupante: si aún antes del confinamiento ya ocupábamos el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en adultos (sin mencionar la relación directa que esto tiene con la diabetes y ésta, a su vez, con las complicaciones por COVIDD-19)… ¿Qué pasará ahora con dietas menos sanas, movilidad casi reducida a cero y una economía lastimada que deja un campo de acción bastante corto para hacer cambios al respecto?

Si bien es cierto que el nuevo etiquetado de alimentos y bebidas, promovido por la Secretaría de Salud, ayudará a paliar -que no a terminar- el problema del consumo de sustancias y productos que favorecen la obesidad, nuestro foco de atención (gobierno, instituciones educativas, empresas y familias) debe centrarse en buscar estrategias para que la población en general y la que se encuentra en confinamiento en particular, hagan conciencia de la situación y empiecen a moverse.

“Poca cama, poco plato y mucha suela de zapato”: Tips para disminuir el sedentarismo en casa

Aunque es claro pues, que los programas, planes e iniciativas, deben provenir de instancias superiores para ser efectivos, las pequeñas acciones, los cambios sustanciales y/o los nuevos hábitos que podamos crear en casa son fundamentales para empezar a mejorar nuestra salud personal y comunitaria. Algunos tips que pueden ayudarnos son:

  • Diseñar planes familiares de actividad física diaria.
  • Caminar o correr al aire libre.
  • Levantarse al menos 5 minutos durante cada hora de trabajo o clases online.
  • De ser posible realizar “Pausas activas” durante esos minutos, es decir, hacer algún tipo de estiramientos o actividad aeróbica que favorezca el cuidado de músculos y articulaciones, la generación de endorfinas y la circulación.
  • Cuidar la postura y el espacio que usamos para trabajar o estudiar.
  • Hidratarse durante todo el día.
  • Procurar establecer una dieta sana y equilibrada en la familia.
  • De ser necesario buscar asesoría profesional con expertos en nutrición.

Mover el cuerpo para mover al mundo

El cuidado de la salud no es cuestión de juego y definitivamente no es algo para lo que debamos esperar a que “termine la pandemia”.

Como padres, instituciones educativas e incluso a nivel personal, debemos tomar conciencia de la tremenda importancia que tiene empezar a “movernos de lugar”, mover el cuerpo y mover también los pensamientos que nos impiden hacernos responsables de nuestra salud en todos los ámbitos.

De otra manera, cuando esto verdaderamente termine, tendremos que enfrentarnos a tener que luchar contra otra crisis sanitaria (y hasta económica a nivel de instancias de salud pública) que, aunque “invisible”,  se perfila más grave y preocupante para todos.

Tengamos presente entonces, que la responsabilidad es nuestra y que la solución no sólo la tenemos en las manos, sino en el cuerpo entero: ¡Empecemos a movernos hoy para estar bien mañana!.

Alejandra Ruiz S.

Directora General