El verdadero fin de este Buen Fin: ¿Cómo contribuir sin arriesgarnos?

A dos días de haber dado inicio el Buen Fin en nuestro país –y aún antes de eso- el panorama en los centros comerciales (especialmente de nuestra ciudad y de la zona metropolitana) se vislumbra prometedor en cuanto a la reactivación económica, pero gravemente alarmante en cuanto a los riesgos sanitarios que implica: baste ver los estacionamientos repletos, la mayor parte de las tiendas atestadas -muy por encima del 30% de aforo permitido en el semáforo naranja- y las relajadas medidas de seguridad que los muchos “ciudadanos” con poca o ninguna civilidad acaso acatan, para darnos cuenta de cuál es el “fin” al que en un par de semanas llegaremos…

Por ello, es preciso hacer una reflexión sobre la manera en la que podemos aprovechar los beneficios que ofrece este programa, ayudar a la recuperación económica y, al mismo tiempo, permanecer seguros ante el peligro de la pandemia por coronavirus que, debemos recordar con toda la consciencia de la que seamos capaces, aún NO TERMINA.

¿Adicción a las compras o reactivación de la economía?

Cierto es, que en los ya casi 8 meses de confinamiento que llevamos, el sector más afectado, además de la salud pública, en el mundo, es el económico.

Las consecuencias han sido muy graves ya y es preciso empezar a apoyar las estrategias que se han implementado para poder paliar los efectos negativos actuales y para intentar “suavizar” otras secuelas a mediano y largo plazo.

En este sentido, nuestra participación como consumidores durante este periodo de “ofertas” es crucial, pero también debe de ser consciente y responsable, no sólo a nivel sanitario sino también económico, tomando en cuenta nuestras verdaderas necesidades, el nivel de gasto real que nos permitan las finanzas familiares y evitando, tanto como podamos, el consumismo arrollador que aún sin darnos cuenta nos devora.

Tips para “aprovechar” sin ponernos en riesgo:

  • Comprar sólo lo que realmente necesitamos. Antes de empezar a comprar hagamos una lista de lo que en verdad nos hace falta o hemos estado esperando poder adquirir con un descuento.
  • Comparar para encontrar descuentos reales. Actualmente existen diversas herramientas online que nos ayudan a encontrar el mejor precio de cualquier producto.
  • Preferir las compras online. Además de que aún antes de la pandemia diversos comercios ofrecían excelentes plataformas de compra online, con la experiencia reciente, la mayoría de ellos ha mejorado sus plataformas, métodos de entrega y formas de pago confiables, lo que nos brinda una manera totalmente segura de adquirir lo que nos haga falta sin salir de casa.
  • Investigar qué comercios ofrecen las medidas de contención sanitaria necesarias y cumplen además con los protocolos de aforo establecidos. Algunas tiendas no sólo cumplen con las restricciones obligatorias sino que además ofrecen al usuario muchas ventajas adicionales para minimizar el riesgo de contagio. Tomémoslo en cuenta si decidimos hacer las compras de manera presencial.
  • Asistir a las tiendas preferentemente solos y en los horarios de menor afluencia. A pesar de la extensión del periodo de ofertas y de los horarios en muchas de las tiendas (que bien podrían abrir más temprano y regular mejor la entrada de sus clientes), poner en peligro a nuestros hijos o familiares en el rango de mayor riesgo, no es algo que necesitemos en este momento, por ello, evitemos a toda costa llevarlos a centros comerciales,  y/o supermercados durante este tiempo.

“La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio”…

Ante todo, debemos tener presente en todo momento que, de entre las muchas ofertas y promociones que podremos encontrar en estos días, lo único quizá que no estará en venta es la salud.

Así que, tratemos de ser ciudadanos responsables, ayudando, sí, a que el fin del Buen Fin se logre exitosamente (adquiriendo productos, apoyando a los restaurantes o invirtiendo en bienes, si nuestra economía lo permite), pero eligiendo hacerlo desde casa o bien, tomando las mayores medidas de precaución para poder garantizar nuestra salud y la de todos.

Recordemos que trabajar por el bienestar común no sólo es una tarea conjunta, sino que además es otra manera de educar a nuestros hijos con el ejemplo, desde la responsabilidad y con el objetivo de que en el futuro sean ellos quienes sepan construir un mundo mejor.

Alejandra Ruiz S.

Directora General