El valor de la vida y la importancia de la salud emocional: Adicciones y pensamientos suicidas durante el confinamiento

Por fuerte que suene y por más que de pronto se intente ocultar la gravedad de ciertos temas (para muchos, tabú) durante este confinamiento, las palabras adicción y suicidio constituyen una de las prioridades esenciales en las que padres y maestros debemos enfocarnos de manera inmediata y con la mayor atención.

Para nadie es secreto que, si bien es cierto que el aislamiento nos ha traído a muchos la posibilidad de reencontrarnos con la familia, valorar lo que tenemos y descubrir el lado hermoso de la vida, para otros se ha convertido en una tormentosa repetición de estados de ansiedad, enojo y desesperación, por decir lo menos.

Es por ello, que estar atentos a los comportamientos, actitudes y estados de ánimo de nuestros hijos (especialmente si se encuentran solos o aislados de alguna manera, como en el caso de los estudiantes en intercambio estudiantil o viviendo en campus universitarios), es de suma importancia para poder actuar con prontitud y evitar situaciones dolorosas e irreparables.

No son estadísticas sino personas

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud y de otras instituciones especializadas, la tasa de suicidios e intentos de suicidio en niños y jóvenes, así como el aumento de las adicciones (principalmente al alcohol, el tabaco y las apuestas en línea, por su mayor accesibilidad en casa) han presentado un crecimiento considerable durante la cuarentena en la mayoría de los países.

Ante este panorama, tenemos la obligación de asumir que no son estadísticas, que no se trata de un asunto ajeno a nosotros y que no estamos exentos de ser parte del problema.

En ese sentido, cuidar primero nuestra propia salud emocional (tanto como estamos intentando cuidar la física) y en seguida de la de nuestros seres amados -especialmente nuestros hijos y alumnos- es la única manera de poder salir con saldo blanco de estos críticos momentos.

Banderas rojas: ¿A qué signos de alarma debemos poner atención?

Observar a nuestros hijos, escuchar lo que sienten y piensan es de suma importancia para poder detectar a tiempo cualquier foco encendido. Aunado a eso, debemos estar atentos a:

  • Cambios de cualquier índole en comportamientos, actitudes y estados de ánimo.
  • Cambios físicos (peso, color de piel, mirada perdida o roja, sudoración, etc.).
  • Alteraciones en sus rutinas.
  • Variaciones significativas en los ciclos de sueño.
  • Pensamientos o actitudes constantes de tristeza, miedo, sufrimiento, ansiedad o desesperación.
  • Pasar demasiado tiempo en redes sociales o aislados en sus habitaciones.
  • Falta de comunicación y/o ausencias durante periodos de tiempo determinados (en el caso de los que viven lejos y de acuerdo a lo acostumbrado por la familia).

Y entonces… ¿Cómo cuidar la salud emocional de nuestros niños y jóvenes?

En primer lugar y lo más importante de todo, debemos asegurarnos de que nuestros hijos tengan diversos motivos para levantarse e ilusión por vivir; y a este respecto, el papel de la educación online juega un rol por demás relevante: ver a sus maestros y compañeros, continuar la convivencia social, mantener su interés por aprender y su creatividad viva, son sólo algunos aspectos de invaluable ayuda.

Además de eso, de las ventajas de conocer a nuestros hijos y alumnos, de poder utilizar la intuición a nuestro favor y de ser cuidadosos al observar lo que les sucede, podemos poner en práctica las siguiente estrategias:

  • Darles información clara y precisa para evitar la ansiedad por la incertidumbre y el bombardeo de las fake news.
  • Promover la actividad física diaria y mostrarles diversas maneras de divertirse de manera sana y responsable.
  • Procurar el contacto físico y las demostraciones de afecto dentro de la familia en todo momento (no debemos olvidar que uno de los principales factores de estrés en el confionamiento es lo que los psicólogos llaman “el hambre de piel”, ya que como seres humanos necesitamos estímulos táctiles para sabernos queridos y aceptados).
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  • Educarlos de verdad en valores (y en familia) para que tengan la capacidad de saber cuándo y cómo decir “NO” sin importar cuan fuerte sea la presión social.
  • Preferir un colegio que cuente con un programa de educación emocional y que además lo esté aplicando online durante el aislamiento
  • Enseñarles el verdadero valor de la amistad, a ser solidarios cuando ven que un amigo está en problemas o toma decisiones incorrectas y a influir positivamente en los demás.
  • En casos de mayor gravedad, proveerles de ayuda psicológica profesional online.

Construyendo un presente seguro, para un futuro feliz

No olvidemos que padres y colegio conformamos el sostén, las redes de apoyo y los lugares seguros en los que nuestros hijos y alumnos deben y pueden encontrar las herramientas que les ayuden a fortalecer sus valores, a formar su identidad, a moldear su capacidad de decidir y a obtener la seguridad que necesitan para sortear las dificultades a las que se enfrentan en el mundo actual; y sólo si sabemos que estamos haciendo todo lo que está en nuestro poder para lograrlo, podremos sentirnos satisfechos del trabajo realizado en vez de sorprendernos, angustiarnos o simplemente voltear hacia otro lado cuando las consecuencias nos rebasen.

                                                                                              Alejandra Ruiz S.

                                                                                              Directora General