Educación online: ¿Cómo mantener el vínculo en la conexión?

Hasta hace muy poco, el Home Office se perfilaba como una de las mejores herramientas para aumentar la productividad de los empleados y, aunque para la mayoría de las empresas que ya trabajaban con ese esquema o alguno mixto, sigue funcionando, el confinamiento derivado del COVID-19 ha puesto en evidencia que no siempre es así.

¿Por qué ha pasado esto?

Según estudios recientes, en un principio los empleados de las empresas que no lo acostumbraban se adaptaron a esta nueva forma de trabajo y los niveles de productividad efectivamente se incrementaron (en parte por el hecho de que voluntariamente o no, las horas de trabajo se multiplicaron con la justificación de estar en casa y “no tener nada más que hacer”).

Sin embargo, las estadísticas muestran que, paulatinamente, esos tan prometedores porcentajes han ido disminuyendo.

Lo más interesante es que esto se debe (además de otros elementos como distracciones en casas, malas conexiones de internet o recorte en los sueldos) especialmente a la pérdida de la conexión humana y el deterioro de los vínculos amistosos y afectivos que esto conlleva: ya no hay saludos o bromas durante la jornada de trabajo, los momentos de convivencia social prácticamente no existen, la camaradería se ha ido perdiendo, los chismes de pasillo se han convertido en incendios avivados por las redes sociales y, en los casos más graves, si de por sí en el ambiente corporativo pasar por encima de quien sea para avanzar profesionalmente es casi una regla aceptada, en estos momentos se ha convertido en una carrera indolente.

¿Y qué está sucediendo en el ambiente escolar?

A poco menos de dos semanas de iniciar el ciclo escolar, las instituciones educativas que sí cuentan con los recursos para ofrecer clases en línea de manera regular, enfrentan entonces  el desafío (me atrevo a decir que aún más importante que el cumplimiento del horario o los contenidos académicos) de generar, mantener y fortalecer los vínculos humanos que son imprescindibles al ser la suya, una labor que se fundamenta en la formación de personas integrales.

La importancia del vínculo para el aprendizaje

El ser humano es por definición un ser social. Conoce el mundo a partir de la interacción, aprende de él, en gran medida, por imitación y lo transforma cuando es capaz de trabajar en equipo por el bien común.

De acuerdo con las teorías del reconocido psicólogo del desarrollo Gordon Neufield, el ser humano sólo es capaz de crear un aprendizaje significativo a través del apego (vínculo), especialmente en situaciones en las que existe cualquier tipo de problema emocional (que dicho sea de paso, durante este confinamiento, se han convertido en la regla más que en la excepción), por lo que la convivencia, el afecto, la amistad y la admiración que se generan entre maestro y alumnos, y entre los mismos pares, constituyen el factor primordial a partir del cual se construye todo el proceso de enseñanza aprendizaje.

Estrategias para fortalecer los vínculos en el aula virtual

Sin lugar a dudas, tener la posibilidad de mantener el entorno educativo y la conexión con nuestros alumnos mediante plataformas virtuales es una enorme ventaja. No obstante, sin interacción física, construir y fortalecer los vínculos en el aula se convierte en una tarea compleja y exhaustiva, por no decir titánica, para los profesores. 

Por ello, dentro de las estrategias que podemos utilizar para allanar el camino, están algunas como:

  • Ser un ejemplo de buena actitud.
  • Orientar, acompañar y guiar amorosamente.
  • Establecer reglas claras y adecuadas para el desarrollo de las clases online.
  • Agradecer todos los días.
  • Reír y sonreír con los alumnos todos los días.
  • Permitir a los alumnos que hablen de sí mimos.
  • Observar, en la medida de lo posible, los comportamientos de alumnos y compañeros.
  • Designar horarios para la convivencia entre maestros-alumnos, alumnos-alumnos y maestros-maestros.
  • Buscar momentos para la activación física en conjunto.
  • Procurar que en los espacios de convivencia prevalezca el humor y las conversaciones positivas.
  • Promover la aplicación del aula invertida.
  • Brindar espacios para la creatividad, la iniciativa y la originalidad.
  • Generar preguntas interesantes.
  • Asignar trabajo colaborativo.
  • Dar oportunidades para investigar y experimentar.
  • Utilizar actividades variadas y dinámicas.
  • Promover el debate y la argumentación.
  • Permitir externar dudas en todo momento.
  • Hablar de las emociones en clase y si es posible asignar un horario específico diario/semanal para esto.
  • Hablar de hobbies y pasatiempos.
  • Dar al juego un lugar preponderante tanto en las clases como en los espacios de convivencia.
  • Utilizar frases motivadoras todos los días.

Lejos pero conectados

Por todo lo anterior, ese claro que más allá de plataformas, contenidos o videoconferencias, el mayor reto al que nos enfrentamos con la posibilidad de que todo el ciclo escolar deba llevarse a cabo a distancia, es justamente encontrar la manera de no distanciarnos.

En momentos de crisis nuestra mayor fortaleza es la unión como comunidad, por eso eso esencial que los colegios, busquen estrategias para que directivos, coordinadores, maestros, padres y alumnos conserven el vínculo humano y afectivo que nos hace fuertes, que la empatía se imponga ante la indiferencia y que la solidaridad sea la piedra angular en la que se fundamente la educación que está por venir.

Alejandra Ruiz S.

Directora General