Discapacidad e inclusión en cuarentena: ¿Cómo afrontar los desafíos?

Es un hecho que los cambios que nos hemos visto obligados a enfrentar durante el confinamiento, llegaron sin avisar y de un momento a otro pusieron nuestro mundo de cabeza. Por ello, no es de extrañarnos que de pronto nos sintamos rebasados por las circunstancias y deseemos con todas nuestras fuerzas que “paren el mundo (aún más) porque nos queremos bajar”.

Pero… ¿Qué pasa cuando además de preocuparnos por sobrellevar todas las situaciones que se nos presentan con estas nuevas rutinas, tenemos algún pequeño con discapacidad de cualquier tipo? ¿Cómo podemos adaptarnos a sus necesidades y las de la familia? ¿En dónde queda la inclusión escolar?

Los retos

Es una realidad que cuando se tiene un caso de discapacidad en la familia, las necesidades aumentan y nuestra creatividad para solucionarlas debe aumentar también en la misma proporción. Sin embargo, durante esta cuarentena, la premura, la incertidumbre y las limitaciones a los que estamos sujetos, nos presentan mayores desafíos que vencer; entre otros:

  • Cambios en la rutinas y horarios establecidos.
  • Falta de ayuda en casa (personal doméstico y/o especializado).
  • Tener que trabajar a distancia y atender el hogar.
  • Falta de recursos económicos.
  • Ausencia o cierre de servicios profesionales (médicos, terapeutas, consultorios, etc.).
  • Falta de un plan familiar de contingencia para una situación así.

El lado positivo

A pesar de las dificultades que conlleva atender cualquier tipo de discapacidad física o intelectual, uno de los aspectos más importantes de los que ya dan cuenta terapeutas y profesionales de la educación especial, es el hecho de que para muchos de estos pequeños, este tiempo de confinamiento ha sido más que beneficioso por el simple hecho de pasar la totalidad del tiempo con sus padres o adultos responsables.

Estas condiciones les han hecho sentir tan seguros y protegidos, que les han ayudado a conseguir logros significativos y en tiempos menores que en condiciones normales. Claro está, que el objetivo no debe convertirse en el mantener así las condiciones y que cuando sea posible regresar a las aulas es de suma importancia que los niños retomen su interacción social con sus pares, sin embargo es muy valioso tener en cuenta la importancia que los vínculos afectivos tienen para el desarrollo de nuestros pequeños.

Tips para mejorar la convivencia durante el aislamiento

  • No esperar comportamientos normales ya que no estamos en condiciones normales. Los niños también se estresan y sienten miedo por lo que está pasando, eso les genera ansiedad y la ansiedad se refleja de diversas maneras. Tratemos de encontrar el origen y brindarles calma y contención.
  • Explicar la realidad de la situación a los niños, de acuerdo con su edad y habilidades, y por ningún motivo pretender que crean que no pasa nada.
  • Establecer rutinas claras y bien organizadas. Los apoyos visuales pueden ser de mucha ayuda en ciertos casos.
  • Preferir un colegio que además de continuar las clases online cuente con programas de inclusión y apoyo específicos, con personal capacitado para dar contención y acompañamiento y que facilite la inclusión en todo momento.
  • Proveerles de un espacio adecuado y de los materiales necesarios para continuar su rutina escolar.
  • Incluir actividades que promuevan la relajación mental y la concentración, de acuerdo a las necesidades de cada familia (rompecabezas, yoga, meditación, dibujar, pintar, cocinar, etc.).
  • Incorporar también, en la medida de lo posible, actividades que promuevan el movimiento y la liberación de energía (bailar, hacer ritmos, ejercicio de cualquier tipo, etc.).
  • En el caso de requerir terapias físicas específicas, procurar mantener los ejercicios y tiempos sugeridos por los especialistas.
  • Utilizar la tecnología para el esparcimiento (juegos interactivos, musicoterapia, etc.).
  • Establecer todos los días pequeños retos o metas que para los niños sea sencillo cumplir y reforzar de esta manera su autoestima e imagen.
  • Elegir, si es posible, una dieta equilibrada y sana que ayude a reducir los niveles de estrés y/o ansiedad de los niños y de la familia en general.
  • Repartir las responsabilidades de la casa y el cuidado de los pequeños.
  • Tener en cuenta que debe ser prioritario destinar algún espacio/tiempo personal o de descanso a lo largo del día.

«Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil».

-Albert Einstein-

Ni un sólo se queda atrás

Hoy más que nunca, debemos hacernos conscientes de que todos nuestros niños son y serán únicos e importantes. Por ello, colegios y padres de familia tenemos la absoluta responsabilidad de ayudar a todos y cada uno a cumplir con las metas que sus habilidades y capacidades les permitan, de empoderarlos brindándoles las herramientas que les den independencia, seguridad y confianza en sí mismos y de procurar tanto como podamos, que desarrollen un sentido de pertenencia tanto en la familia como en su colegio.

De esta manera, estaremos garantizando que su aprendizaje es real y duradero: el que sólo se alcanza cuando intervienen las emociones y la construcción de vínculos sólidos y amorosos.

                                                                                   Alejandra Ruiz S.

                                                                                   Directora General