Colegios privados en crisis: el desplome económico de un gran ecosistema

Mucha tinta física y virtual se ha gastado los últimos días hablando de diversos aspectos relacionados con la crisis educativa derivada de la pandemia por Covid-19 en el sector privado: Si funcionarán las clases online…Si los maestros están capacitados… si los colegios  y las familias tienen la infraestructura… Si habrá repercusiones psicológicas… Interrogantes todas, a las que podemos sumarles un sinfín de etcéteras.

Sin embargo, uno de los aspectos de los que menos se ha hecho mención, siendo por demás importante, es la manera en que la suspensión temporal de las clases presenciales afecta directa y gravemente a la economía de todos los giros y sectores que dependen del funcionamiento normal de los colegios privados.

Los datos duros

Según datos del INEGI, al momento de entregar los datos del censo de 2017, en México existían 43 mil 801 escuelas privadas de nivel básico (preescolar, primaria y secundaria), de las cuales 5,218 se ubicaban en la CDMX y ofrecían trabajo remunerado a 59 mil 113 docentes.

Con esta información podemos hacernos una idea de la cantidad de familias mexicanas cuyo sustento proviene de la educación privada y, aunque cierto es que afortunadamente durante esta crisis podría decirse que el magisterio ha sido uno de los sectores “menos afectados”, las consecuencias para otros sectores, oficios y profesiones están siendo, por decir lo menos, desastrosas.

El “ecosistema económico” escolar

Aunque no lo parezca, la educación conforma un gran sector económico, es toda una nueva “industria” que genera empleos y de la que dependen muchas otras actividades productivas.

Es difícil imaginar la cantidad de empleos y servicios que están ligados a las instituciones educativas, pero, sólo por mencionar algunos, podemos encontrar:

Evidente es pues, que al paralizarse el movimiento normal del eslabón más importante en esta cadena, muchos de los demás elementos que la conforman se han visto afectados, especialmente porque una buena parte de ellos implican gastos que deben ser cubiertos directamente por los padres, sin intermediación de las escuelas, los cuales en este momento han sido recortados. 

¿Y las colegiaturas?

No obstante y a pesar de lo anterior, justo es también mencionar que los colegios que han tenido la posibilidad de mantenerse a flote ofreciendo educación de calidad online, siguen teniendo la necesidad de cubrir todos los gastos que el personal e insumos que necesitan para funcionar adecuadamente (además del mantenimiento de sus instalaciones) implican; tales como:

  • Nóminas (maestros, personal administrativo y de apoyo, etc.).
  • Mantenimiento
  • Limpieza
  • Jardinería
  • Impuestos y pagos fijos (predial, agua, luz, etc.)
  • Mantenimiento de servidores de internet
  • Plataformas educativas
  • Personal de seguridad
  • Telecomunicaciones
  • Material para limpieza y desinfección
  • Material para mantenimiento en general
  • Agua embotellada
  • Material de protección para empleados de guardia

Por lo anterior  y al haber quedado muchas instituciones con la matrícula significativamente reducida, el pago puntual de las colegiaturas se ha convertido en un factor imperativo para poder sobrellevar la situación, conservar los empleos de la mayor cantidad posible de personas y, en el panorama más optimista, sobrevivir exitosamente a la crisis.

Solidaridad: nuestra mayor obligación como sociedad

Es innegable que las repercusiones económicas a corto y largo plazo serán graves, pero también lo es que los tiempos de adversidad exigen acciones valientes e inmediatas.

Por ello, es imperativo que hoy nos unamos como sociedad para paliar los males que nos aquejan, para ayudar a quienes menos tienen y para garantizar con nuestro ejemplo, la formación de niños y jóvenes que crezcan sabiendo que en la solidaridad humana se encuentra la clave para poder resistir, evolucionar y trascender.

Alejandra Ruiz S.

Directora General