Escritura=Estructura ¿Por qué nuestros hijos deben de continuar escribiendo a mano?

Cierto es que, en el mundo actual, la integración de la tecnología a la educación, como una herramienta para investigar y compartir no solo es importante, sino necesaria.

No obstante, la neurociencia ha comprobado ya que los modelos educativos más efectivos son los que, además de lograr la adquisición y aplicación de las competencias digitales, mantienen como prioridad otras habilidades, consideradas “tradicionales”, que son indispensables para el adecuado desarrollo de muchas de las funciones cerebrales, motoras y cognitivas.

Menos escritura=cerebros más lentos

Nadie puede negar la utilidad y conveniencia de los dispositivos digitales pero, si ya de por sí antes de la pandemia la situación era complicada (de acuerdo con una encuesta británica realizada en 2014, una de cada tres personas encuestadas no había escrito nada a mano en los seis meses anteriores; y además, por ejemplo, en sistemas educativos como el finlandés ya no se enseña escritura), el prolongado confinamiento y la subsecuente suspensión de clases presenciales y el home office vinieron a agravar las consecuencias de la pérdida de la escritura a mano.

Lo importante de esto, es que muchas investigaciones reportan ya que escribir utilizando sólo una pantalla táctil e incluso el teclado físico, puede afectar el desarrollo del cerebro; especialmente el de los niños que están iniciando o construyendo sus procesos de lectoescritura.

Papel y lápiz: los mejores amigos del cerebro

En la última década y gracias al avance logrado en la investigación con imágenes cerebrales, los neurocientíficos han logrado descubrir el por qué sucede esto, ya que se han dado cuenta de que escribir a mano activa en forma simultánea tres regiones del cerebro (motora, visual y cognitiva), al llevar a cabo el proceso de trazar, visualizar, codificar, decodificar y recordar, lo cual no nada más puede cambiar y mejorar la estructura del cerebro (y de la vida misma de un individuo) sino que además:

  • Fortalece la memoria. Según el estudio realizado por expertos de la Universidad de Tokio y publicado en Frontier in Behavioral Neuroscience, las personas que usan papel y lápiz o bolígrafo toman notas un 25% más rápido que las que usan dispositivos digitales y, además, logran recordar la mayor parte de la información anotada.

Esto se debe a que los cuadernos u hojas de papel contienen información espacial más compleja que la pantalla digital: el papel físico permite trazos y formas irregulares que permanecen de manera tangible, a diferencia de la pantalla, que es uniforme y desaparece cuando cerramos el dispositivo o la aplicación. 

Además de esto, se concluyó también que al usar papel y lápiz se tiene más actividad cerebral en las áreas asociadas con el lenguaje y la visualización imaginaria, y el hipocampo, una de las zonas más importantes para la memoria.

  • Mejora el aprendizaje. Otra investigación, esta vez realizada por expertos de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), demuestra que tanto los niños como los adultos aprenden más y recuerdan las cosas de manera más eficaz cuando escriben a mano que cuando lo hacen con un teclado.

Los cerebros son mucho más activos al escribir a mano, ya que, dicen los expertos: “el uso de lápiz y papel le da al cerebro más ‘ganchos’ para alojar sus recuerdos, escribir a mano crea mucha más actividad en las partes sensomotoras del cerebro y muchos sentidos se activan escribiendo y observando los trazos de las letras en una superficie”. 

  • Desarrolla la motricidad. A diferencia de aprender a escribir en un teclado (donde cada caracter precisa el mismo movimiento), el escribir a mano es un proceso mucho más lento: requiere habilidad en los dedos para conseguir la forma exacta de las letras (desarrollo de la pinza), un mayor control de la motricidad fina y de los sentidos y del desarrollo correcto de la coordinación ojo-mano.
  • Canaliza las emociones y fomenta la imaginación y la creatividad. De acuerdo con la psicóloga encargada del Instituto Centta Silvia Cintrano, “plasmar las palabras en papel facilita la expresión sin ningún tipo de límite, juicio o restricción, además de ayudar a desarrollar la creatividad, la imaginación y la organización de las ideas, ya que gracias a la escritura a mano, se aclaran los sentimientos y las dudas y, de esta forma, el individuo se ve animado a conocerse mejor y a tomar decisiones desde un lugar más amable y consciente”.
  • Promueve y desarrolla el pensamiento crítico. La escritura manual permite pensar con más detenimiento y anima a ampliar las ideas y a formar conexiones entre ellas.

De esta forma se pueden identificar las relaciones entre ideas abstractas y además desarrollar soluciones no convencionales para problemas complejos, así como extraer el significado de un texto e interpretar el contexto de palabras y frases.

  • Retrasa el envejecimiento mental. Según una investigación publicada en Neurology Journals, escribir a mano puede ayudar a proteger al cerebro del envejecimiento. El proceso de escritura involucra varias partes del cerebro y mejora la neuroplasticidad, por lo que hacerlo con frecuencia se convierte en una herramienta útil para mantener la mente ágil y activa.

Escritura=Estructura

Además de todo lo anterior, uno de los mayores beneficios de escribir a mano (y uno al los que los sistemas educativos actuales deben prestar más atención debido a los

bajos puntajes que vemos en cuanto a seguimiento de instrucciones y comprensión lectora) es la estructura que brinda a quien la practica.

Esto se debe a que escribir (y hacerlo bien) depende de otros procesos cognitivos que, al irse desarrollando, ayudan al estudiante (e incluso a los adultos) a organizar mejor sus ideas, sus pensamientos y, consecuentemente, sus actos. Algunos de estos procesos son:

  • Hábitos. Saber abrir y orientar el cuaderno, delimitar o respetar el margen, escribir fechas, títulos y contenidos, utilizar ciertos colores para aprender la puntuación, trazar las letras correctamente, etc.
  • Organización. Desarrollar la inteligencia espacial dentro del papel, separar frases, párrafos y secciones, estructurar y plasmar ideas, y crear listas y organizadores, por ejemplo. 
  • Análisis. Resaltar palabras o ideas clave, crear títulos y subtítulos, estructurar la información.
  • Síntesis. Resumir, simplificar y utilizar conceptos clave.

La importancia de esto es que, dentro del proceso de aprendizaje de acuerdo con cada etapa de desarrollo, estas habilidades se van trasladando a situaciones de la vida real, permitiendo así que los alumnos expresen sus ideas con claridad, organicen mejor sus cosas y sus tiempos, estructuren sus actividades, sigan instrucciones correctamente, trabajen de manera armoniosa en grupo o en equipo y, en resumen, se sientan más seguros al momento de realizar cualquier actividad escolar o personal. 

Tips para mejorar la escritura a mano entre niños, jóvenes y adultos:

Escribir más para vivir mejor

La escritura unida a la lectura, son, por excelencia, los medios más eficaces para adquirir cultura, vocabulario, buena ortografía y ejercitar el pensamiento. Tratemos de volverlas un hábito en nuestras escuelas y familias y contribuyamos así, no sólo a seguir evolucionando como raza a nivel intelectual, sino a mantener vivo uno de los aspectos más hermosos que nos diferencia e identifica como seres humanos.

Las mayores carencias de nuestro país se encuentran en la comprensión lectora y en el seguimiento de instrucciones; pero si en nuestras manos está el poder de remediar esa situación, ¿qué esperamos entonces para empezar a construir -a partir de algo aparentemente tan simple como una correcta enseñanza del lenguaje- la sociedad pensante, asertiva, creativa y solucionadora de problemas que tanto necesitan México y el mundo?

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Alejandra Ruiz S.

Directora General