¡¿Quién me cambió a mi hijo?!: ¿Cómo reconocer, comprender y acompañar a nuestros adolescentes?

Indudablemente una de las mejores herramientas para reflexionar con nuestros hijos y alumnos es el cine.

Ver cine no sólo es divertido y relajante, sino que nos da la posibilidad de explorar nuestro interior (tal vez al identificarnos con un personaje o una situación), de enfrentar nuestros miedos, de expresar nuestras emociones hasta un nivel catártico, de reflexionar, e incluso, de motivarnos a soñar o a lograr los objetivos que nos hemos trazado.

Ingmar Bergman decía que “ninguna otra forma de arte es capaz de traspasar nuestra consciencia ordinaria y tocar nuestras emociones y nuestros sentidos tan profundamente como el cine” y hoy, que las emociones de niños y adolescentes se han convertido en la mayor preocupación de las familias e instituciones educativas, encontramos que tenemos ante nosotros un abanico de posibilidades cinematográficas que pueden ayudarnos a trabajar con ellos en las áreas que más lo necesiten.

Turning red:

¿Qué hacer cuando, de pronto, en vez de hijo despertamos con un “panda rojo”?

Turning red es la última (y debemos decir que excepcional) propuesta de Disney-Pixar, en la que la inteligencia emocional (a partir de la relación entre una madre controladora y de una adolescente capaz de reprimir todo lo que siente con tal de obtener su aprobación) se convierte en la estrella.

Y su gran valor no es gratuito; para empezar es la primera producción de la marca dirigida por una mujer (Domee Shi, ganadora del Oscar) y cuenta con la voz de Sandra Oh en el papel principal, nos sumerge aún más en la historia una música extraordinaria, y llega a nosotros como una increíble alegoría de la adolescencia (y de la vida real entre madres e hijas) que ayuda a entender, desde los cambios físicos que se dan a esa edad, el tremendo sentimiento de incomprensión, el deseo de independencia y de construir una identidad propia, hasta el mar de emociones completamente desconocidas por el que atraviesan nuestros chicos.

Hemos construido la familia ideal, tenemos niños obedientes, respetuosos, amorosos y, lo más importante, que llenan a la perfección todas nuestras expectativas y cumplen al pie de la letra nuestras más arraigadas creencias familiares…

Pero….

¿Qué pasa cuando ese niño/a perfecto/a de la noche a la mañana se convierte en un ser irreconocible que explota ante cualquier emoción (o ni si quiera sabe qué siente), destroza todo lo que aparece a su paso, quiere hacer cosas que no encajan con todo lo que le hemos enseñado y, lo que es peor, se avergüenza de nuestras muestras de preocupación y amor y nos rechaza?

Todos tuvimos un panda rojo alguna vez…

Como adultos, niños es muy fácil olvidar que todos fuimos adolescentes también y, en ese sentido, esta película puede convertirse en el arma perfecta para poder reconocer, conocer y acompañar a nuestros hijos en esos momentos en los que ni nosotros ni ellos mismos sabemos ya quiénes son.

Para ello, podemos echar mano de algunos de los muchos «highlights emocionales» que nos presenta la película y empezar a trabajar, primero, en nuestra propia introspección (alrededor de la manera en la queremos controlarlo todo, perpetuar creencias y patrones de vida y la propia lucha con el enojo adolescente que quizá nunca dejamos salir) y, después, en una relación más sana con los hijos, dejándolos crecer un poco más libres, ayudándolos a reconocerse y acompañándolos en este proceso tan complejo.

Algunas de las cosas que nos deja este filme y a partir de las cuales podemos reflexionar con ellos son:

  1. Entender que la adolescencia es una etapa de cambios y que el cambio es bueno si se canaliza positivamente.
    1. La importancia del autoconocimiento como base de la identidad, la autoestima y el autocontrol de los adolescentes.
    1. El valor de la amistad y las redes de apoyo como una de las mayores fortalezas en esta etapa.
    1. La trascendencia de aprender a expresar las emociones y no reprimirlas, sino aprender a dejarlas salir, abrazarlas y/o dominarlas cuando sea necesario.
    1. Romper con creencias, patrones aprendidos y expectativas de vida a partir de la apertura hacia lo que nuestros propios hijos y alumnos viven, sienten y desean.
    1. Tener presente que todos fuimos adolescentes alguna vez y que es justamente en esta etapa cuando más debemos acompañar a nuestros jóvenes, pero desde la comprensión, la tolerancia y el respeto a los procesos por los que transitan.
    1. Utilizar la música (con grandes canciones como True love, Whts up y Nobody like U, de Billie Eilish y Finneas) como un vehículo para enganchar a nuestros chavos. En esta etapa la música es una forma de conectar con y entre ellos, admiran a sus ídolos, se apasionan con ellos, cantan con sus amigos y van encontrando su propia identidad entre notas y letras.

Cine y emociones: la mejor medicina contra la “pandemia emocional»

Lo que ha logrado hacer DIsney-Pixar alrededor del cine y las emociones es un tesoro increíble para todo padre de familia o educador.

Hoy tenemos ya un amplísimo catálogo de películas (Toy Story, Wall-E, Los increíbles, Ratatouille, Coco, Soul, Intensamente y Encanto, de la que hablaremos más adelante) con el que hoy, después de casi dos años de confinamiento y en medio de un regreso presencial a clases que nos está dejando ver que uno de los sectores más “lastimados” a nivel socioemocional es el de los adolescentes, podemos aprovechar para explorar con ellos algunas de las situaciones que más les preocupan y que, sin duda, puede convertirse en una extraordinaria ayuda a la hora de tratar de guiarlos para que logren expresar lo que están experimentando y, como fin primordial, re-conocerse, re-conoctarse, re-valolarse y autorregularse.

Los momentos actuales requieren de todo nuestro esfuerzo y de un verdadero compromiso para “rescatar”, sanar y fortalecer la parte emocional de todos nuestros niños; por ello, echar mano de todas las estrategias y herramientas que tengamos a nuestra disposición, tanto en casa como en los colegios, es indispensable para poder lograrlo de manera más rápida y efectiva, y para garantizar su bienestar, haciéndolos hacen más fuertes, más sensibles, más íntegros y más humanos.

Contáctanos y descubre por qué somos un colegio cuya misión es educar con un sentido humano, consolidado las emociones y fortaleciendo el corazón.

                                                                               Alejandra Ruiz S.

                                                                               Directora General