Los niños y el pensamiento divergente: ¿Por qué enseñarles a pensar “afuera de la caja”?

Cuando escuchamos la palabra divergente, lo primero que nos viene a la mente son conceptos como discrepancia, disconformidad, diferencia, desacuerdo, etc. y es por eso que, para muchos quizá, dentro del contexto de la pedagogía podría parecer extraño mencionarla. 

Lo cierto es que, en el ámbito de la educación, el pensamiento divergente es una de las mejores herramientas que podemos ayudar a desarrollar en nuestros niños, pero, por desgracia y en pleno siglo XXI, una de las más olvidadas también. 

Múltiples soluciones para un mismo problema 

El pensamiento divergente (o lateral) es el que busca encontrar soluciones, a través de propuestas creativas y no convencionales, a un mismo problema. Tiene que ver con la flexibilidad del pensamiento, la creatividad y el ingenio transformando las dificultades en oportunidades para resolver situaciones de manera innovadora, es decir, rompiendo paradigmas y generando diferentes resultados. 

Los niños: ¿genios incomprendidos? 

De acuerdo con la pedagogía y la neurociencia, el pensamiento divergente tiene su mayor potencial entre los 4 y 6 años, defendiendo de manera significativa (aproximadamente un 60%) hacia los 10 años. 

Por ello no es de sorprendernos resultados como los que encontró el doctor Len Brzozowski, al realizar un estudio junto a los psicólogos George Land y Beth Jarman y que fueron publicados en el libro Break Point and Beyond: Mastering the Future Today. 

En dicho estudio, los doctores concluyeron que el pensamiento divergente de un niño de 5 años, suele presentar puntuaciones similares a las de un adulto con alto índice de CI. Sólo para dar un ejemplo, al preguntar a los pequeños cuántos usos se le puede dar a una taza, un lápiz o un zapato, son capaces de dar alrededor de 100 respuestas (válidas), mientras que un adulto promedio sólo alcanza a pensar en unas 10 o 12. 

Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su capacidad para escalar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”. 

Salirse de la caja: la diferencia entre el pensamiento lineal y el pensamiento divergente 

No se trata de ponernos a elegir entre uno y otro, los niños necesitan desarrollar ambos tipos de pensamiento porque cada uno de ellos tiene sus ventajas en la formación de los procesos cognitivos en las diferentes etapas de desarrollo. 

Así, el pensamiento lineal (que nos enseña a seguir una secuencia de pasos o procesos para llegar a una única solución) ayudará a tener estructura, potenciar el aprendizaje por repetición o encontrar soluciones sencillas o de respuesta única. 

El pensamiento divergente, por el contrario, implicará la búsqueda de múltiples opciones para un desafío dado y, por lo tanto, irá desarrollando mentes más creativa, espíritus más libre y, en consecuencia adultos más capaces de enfrentar los problemas y transformar su realidad. 

¿Cómo favorecemos el pensamiento divergente en nuestro colegio? 

Aunque todos sabemos que es en el hogar donde los pequeños adquieren las bases para percibir, reconocer e interpretar el mundo (y aún mas cuando hablamos de una habilidad que como ya mencionamos debe adquirirse a edades muy tempranas), los colegios tenemos grandes oportunidades de desarrollar este tipo de pensamientos con los pequeños de preescolar y, quizá más importante aún, de seguirlo nutriendo a lo largo de su vida académica en primaria, secundaria y preparatoria, para que así, lejos de perderlo, se conviertan en expertos “solucionadores de problemas” y, consecuentemente, sean exitosos en todos los aspectos de sus vidas. Por ello, en el Mazenod ayudamos a nuestros alumnos a: 

  • Descubrir, desarrollar y fortalecer sus talentos. Como dice la frase atribuida a Einstein Todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su capacidad para escalar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”. Por ello, es imperativo ayudar a cada pequeñito a encontrar sus mejores capacidades y a usarlas en su beneficio y el de su grupo y a fortalecer en todo momento sus áreas de oportunidad.  
  • Trabajar en proyectos, en equipo y de manera colectiva. Cuando los niños trabajen en equipo, cada uno de ellos debe ir encontrando la solución a un reto dado y corroborarla con los demás, de manera que entre todos (y desde los talentos de cada uno) puedan llegar a una (o varias) conclusión satisfactoria. Lo increíble de esto es que se van dando cuanta de que lo que no se le ocurrió a uno se le ocurre al otro y de esta forma el resultado es también la consecuencia de la suma de talentos. 
  • Realizar evaluaciones que impliquen el pensamiento divergente. Cuando las evaluaciones escolares, más allá de pruebas escritas con opciones de sí o no o de respuestas únicas, son planteadas a partir de la resolución de situaciones, los alumnos se ven obligados a pensar (razonando), a echar mano de todo lo que van aprendiendo en las diferentes materias y aplicar esos conocimientos de la forma en la que el problema lo requiera. 
  • Encontrar soluciones diferentes a las situaciones emocionales “de siempre”. Desde nuestro programa de inteligencia socioemocional “Holding Hands”, no sólo aprenden a identificar, nombrar y reconocer sus emociones, sino que son capaces de crear soluciones distintas a las convencionales para autoconocerse y autorregularse; por ejemplo, ante una situación de tristeza, en lugar de solamente llorar, van creando herramientas para expresarlo, hablarlo o canalizarlo de variadas maneras. 
  • Aprender, conocer, compartir y relacionarse con el mundo de manera inversiva y desde todas sus dimensiones. Además de lo académico y de la parte socioemocional, les brindamos todo lo que necesitan para desarrollar también sus dimensión artística (a través dela música, las artes plásticas y el teatro), física (con excelentes programas de EF y deportes) y espiritual (teniendo como base el desarrollo humano y el fortalecimiento de la fe), de manera que, desde pequeños, se identifican y reconocen como seres integrales, altamente capaces y multidimensionales. 

Convergente, divergente o integrador: 

¿Qué pensamiento que necesitan las generaciones del siglo XXI? 

Vivimos en un mundo que se transforma a cada instante: la tecnología que usábamos hace apenas un mes hoy es obsoleta, las barreras de tiempo y distancia casi han dejado de existir, las pandemias nos sorprenden a mitad del camino, la vida se ha ido trasladando a un mundo virtual en casi todos los sentidos y las empresas se preocupan cada vez menos por los conocimientos y más por las habilidades. 

De esta forma, el pensamiento que tenemos que desarrollar en nuestros niños y jóvenes (para los que con toda seguridad existirán trabajos y profesiones que hoy ni siquiera imaginamos) debe ser creativo, integral, flexible y altamente adaptativo. 

Por tanto, las instituciones educativas, que aún no lo han hecho, deben separarse de manera inmediata de métodos de estudio decimonónicos y estrategias obsoletas y empezar a implementar estrategias que, así como lo plantea el pensamiento divergente, provean de infinitas soluciones para los problemas que vivimos hoy y para los desafíos que nuestros alumnos habrán de resolver el día de mañana. 

Conócenos y descubre por qué somos un colegio innovador, siempre a la vanguardia educativa y tecnológica, y preocupado por formar seres humanos integrales, altamente exitosos y comprometidos con el mundo. 

Alejandra Ruiz S. 

Directora General