Niños y libros: La importancia de la lectura en el desarrollo pensamiento crítico

Según datos recabados por el INEGI en abril del 2021, los mexicanos leemos en promedio 3.7 libros al año; en un país de primer mundo y potencia en educación, como Finlandia, sus habitantes leen 47.

Más allá de la mera comparación estadística o del análisis de los múltiples factores que intervienen para que esto sea así, lo relevante aquí es entender que la lectura tiene un papel preponderante en el desarrollo cognitivo de todo ser humano y que promover, no nada más su aprendizaje sino su adquisición como un hábito de vida, debe ser la prioridad número uno en cualquier modelo pedagógico del mundo.

Cuando hablamos de lectura en términos educativos, no nos referimos únicamente al mero hecho de interpretar símbolos que se convierten en palabras y estas, a su vez, en ideas con diversos grados de complejidad, sino a todos los procesos que se van dando en la mente de niños, adolescentes y adultos jóvenes, de acuerdo con su etapa de desarrollo y a lo largo de su formación académica y emocional:

El lenguaje simbólico

La lectura representa uno de los pilares en el proceso evolutivo que nos define como humanos. Así como el hombre primitivo lo hizo en tiempos ancestrales, iniciando con el trazo de dibujos arbitrarios que fueron convirtiéndose en letras y números que se fueron convirtiendo en algo significativo hasta llegar al lenguaje simbólico, un pequeño inicia su reconocimiento del mundo interpretando una serie de señales que le envían sus padres y, al avanzar en su proceso, comienza también la interpretación de símbolos que lo llevaran a ser capaz de reconocer (símbolos varios), digerir (letras y palabras), analizar (símbolos matemáticos) y aplicar todo aquello que va absorbiendo en el camino.

La interpretación, la comunicación y la organización

Lo importante de la adquisición del lenguaje simbólico, no es nada más la comprensión que se va dando en el proceso de la lectura, sino que permite al niño empezar a reconocer las diversas maneras en la que puede expresar sus emociones e ideas y empezar a formar así, reacciones con su familia, con sus pares y en general con el mundo que lo rodea.

Otorgar un significado al lenguaje simbólico, entender las palabras y descubrir que el humano ha convenido conceptos universales para ellas, abre el canal comunicativo de los pequeños y les otorga la capacidad de organizar su mente, su vida y su mundo.

El vocabulario

Una vez que este canal comunicativo ha sido abierto, promover la lectura cotidianamente es la primera vía mediante la cual lograremos que nuestros estudiantes adquieran vocabulario y sean capaces de ir desarrollando el lenguaje metafórico, mediante el uso de sinónimos, antónimos y la correcta aplicación de la gramática, lo cual los llevara más adelante a poder elaborar procesos cognitivos más complejos como el análisis, la síntesis y la inferencia.

La adquisición de vocabulario es uno de los puntos en los que mayor atención debemos poner ya que en la actualidad, con el uso de la tecnología, nuestras generaciones actuales lo están perdiendo y, como podemos ver, no es sólo una cuestión de saber más o menos palabras, sino de los demás procesos que se pierden con él.

El análisis, la síntesis, la reflexión, la inferencia y el desarrollo del pensamiento crítico

Una vez que hemos comprendido que la estructura del lenguaje organiza la mente de los niños, podemos generar en ellos una conciencia lectora que se enfoque en ir desarrollando procesos más profundos a nivel cerebral: el análisis de ideas para la comprensión lectora y la resolución de problemas, la síntesis para la discriminación y organización de la información, la inferencia para la anticipación y planeación de situaciones diversas y finalmente, el pensamiento crítico como el escalón más elevado de esta cadena, para la aplicación global de todos los conocimientos adquiridos en cualquier ámbito impactando en la transformación del mundo a pequeña y gran escala.

Dime cuánto lees y te diré hasta dónde evolucionas

Como bien nos dice Rad Bradbury en una de sus más célebres frases: “No tienes que quemar libros para destruir una cultura. Sólo haz que la gente deje de leerlos”.

Debemos comprometernos como familias a nutrir las mentes de nuestros hijos (hablando con ellos todo el tiempo, motivando su curiosidad e invitándolos a la reflexión desde que son pequeños) y hacernos responsables, como colegios, de contar con programas eficaces de lectura, estrategias de desarrollo de la comprensión lectora y herramientas de evaluación efectivas que nos den parámetros precisos y que nos permitan garantizar que cada alumno logre el nivel de desarrollo esperado, antes de lanzarlo a los siguientes retos que deba enfrentar durante el resto de su formación académica y en su vida.

Las mayores carencias de nuestro país se encuentran en la comprensión lectora y en el seguimiento de instrucciones; pero si en nuestras manos está el poder de remediar esa situación, ¿qué esperamos entonces para empezar a construir, a partir de algo aparentemente tan simple como una correcta enseñanza del lenguaje, la sociedad pensante, asertiva, creativa y solucionadora de problemas que tanto necesitan México y el mundo?

Contáctanos y descubre, además del modelo pedagógico integral e innovador que nos distingue, los programas de acercamiento y promoción de la lectura que tenemos para tu familia.

                                                                                         Alejandra Ruiz S.

                                                                                         Directora General