Clases presenciales, híbridas, sincrónicas, a distancia…¿Cómo identificar en cuál están mis hijos?

Aunque hace ya un buen tiempo que en el ámbito educativo existen diversas modalidades escolares, lo cierto es que, a partir del obligado confinamiento pandémico en el que nos hemos visto inmersos y que trajo como consecuencia la suspensión “temporal” de las clases presenciales (como las conocíamos), hablar del tema parece haberse convertido en un asunto de moda, de marketing y hasta de acalorados debates en todos los estratos de la sociedad.

Lo cierto es que, ante el inminente regreso a las aulas, es indispensable que los padres conozcan lo que realmente les ofrecen sus colegios y que las propias instituciones educativas sean claras con su comunidad en cuanto a la manera en la que continuarán su quehacer educativo (por increíble que parezca y a escasas dos semanas de iniciar el ciclo escolar, un gran porcentaje de padres de familia aún no sabe, no entiende o, en el peor de los casos, ni siquiera ha sido informado de lo que puede esperar o no para sus hijos).

Modalidades escolares actuales: una paleta con muchos matices

Una modalidad educativa comprende la forma, los medios, los tiempos, los recursos, los procesos administrativos, las políticas educativas y la infraestructura (física y digital), bajo los cuales se ofrece cualquier tipo de proceso de enseñanza aprendizaje.

Actualmente contamos, al menos, con 8 de ellas, a saber:

  1. Presencial. Cuando los alumnos asisten físicamente a las aulas para recibir las lecciones, en horarios establecidos y con la guía de especialistas en educación el 100% del tiempo.
  2. En línea (100% online). En ella alumnos y docentes interactúan la totalidad del tiempo en un ambiente completamente digital, haciendo uso de diversos recursos tecnológicos y en horarios específicos establecidos.
  3. A distancia. Aunque también cuenta con un diseño programático claro, la asesoría de uno o varios docentes y un pequeño porcentaje de presencialidad, la mayoría del aprendizaje se da de manera asincrónica, en la que los materiales, recursos, actividades y evaluaciones le son enviados al alumno por distintos medios (impresos, en USB, por correo electrónico o tradicional, radio, televisión, etc.). El alumno no requiere necesariamente de una conexión a internet ni de grandes recursos tecnológicos. El mejor ejemplo es el programa “Aprende en casa” establecido por la SEP.
  4. Virtual. Similar a la modalidad online, con la diferencia de que esta sucede por completo de manera virtual y asincrónica; se requiere de muchos recursos tecnológicos y de una plataforma digital.
  5. Mixta (no confundir con híbrida). Aunque a últimas fechas, la mayoría de los colegios la han ofrecido como híbrida, la realidad es que la modalidad mixta ofrece periodos alternados de educación presencial y online pero que no se dan de manera simultánea, es decir, algunos días de la semana online, otros presencial y en algunos casos, incluso, sólo el envío de materiales a casa (sin asesoría del profesor).
  6. Híbrida. Cuando la modalidad online y presencial conviven simultáneamente, permitiendo a los alumnos mantener la continuidad de su programa, fortalecer vínculos con su grupo asignado y, lo más importante, elegir cuándo quieren asistir al colegio y cuándo estar online, en cualquier momento y sin ninguna restricción. Implica, desde luego, que las instituciones que la ofrezcan cuenten con todos los recursos tecnológicos, académicos, humanos necesarios, así como con la infraestructura física y virtual que permita su implementación y desarrollo efectivo.
  7. Abierta (autoaprendizaje). El alumno autogestión su tiempo y aprendizaje con poca o ninguna asesoría y se certifica con un examen que evalúa los mínimos estándares esperados para la materia o nivel deseado.
  8. Homeschooling. Similar a la educación abierta en cuanto a la certificación del aprendizaje, con la diferencia de que los padres o algún otro adulto responsable se hace cargo del monitorear los avances de los niños de una o varias familias.

Pero además… ¡¿Sincrónico y asincrónico?!

La mayoría de las modalidades escolares, en mayor o menor medida, incluyen una mezcla de ambos estilos de aprendizaje, sin embargo, para poder apreciar las ventajas y desventajas de cada uno de ellos es importante conocer sus diferencias:

Y entonces… ¿Qué me está ofreciendo el colegio de mis hijos?

Una vez que conocemos las características principales de cada modalidad educativa, podremos identificar con mayor claridad lo que está ofreciendo realmente nuestra institución y, lo primordial, decidir, de manera informada, si eso es lo que realmente queremos y necesitamos para nuestros hijos y si satisface las necesidades de nuestra familia.

En un sondeo rápido, que cualquiera de nosotros puede realizar en una platica informal entre amigos, podemos observar que las escuelas hoy ofrecen (en algunos casos obligando a los padres a elegir anticipadamente y sin oportunidad de cambio):

  • Modalidad 100% presencial
  • Modalidad 100% online
  • Modalidad mixta:
    • Algunos días presencial y otros online con profesores.
    • Algunos días presencial y otros online con profesores solo por unas horas.
    • Algunos alumnos presencial y otros a distancia sin asesoría de profesores (solo materiales).
  • Totalmente a distancia o virtual. Con materiales físicos o digitales que los alumnos deben resolver con mínima o ninguna asesoría.
  • Modalidad Híbrida:
    • Sin plataformas digitales. Los alumnos que se quedan en casa sólo son “testigos de la clase” pero no participan.
    • Con plataformas digitales e infraestructura. Todos los alumnos conviven simultáneamente y “en vivo” durante la totalidad de las clases. 
  • En grupos burbuja. Grupos de alumnos que se reúnen en casa, sin programa, certificaciones y/o estándares SEP, sin protocolos estrictos, mezclando niños de diferentes grados y la mayoría de las ocasiones sin la guía de un profesional de la educación que pueda supervisarlos tanto académicamente como en lo que se refiere a su seguridad.

Y en medio de esta maraña… ¿Qué decisión tomar?

Benjamin Britten, el reconocido compositor británico dijo alguna vez “Aprender es como remar contra corriente: en cuanto se deja, se retrocede”.

Es un hecho que debemos ponderar la educación de nuestros hijos ante todo, la educación no se puede ni se debe frenar y las instituciones educativas del mundo ya lo han demostrado tratando de adaptarse a las circunstancias y sobrevivir con lo que cada quien tiene y como han podido.

Sin embargo, al existir tal variedad de oferta educativa y si esta en la medida de nuestras posibilidades, optemos por la opción que nos brinde seguridad, que garantice la continuidad de los programas académicos, que provea contención emocional y que demuestre estar en constante evolución para adaptarse al cambio con la garantía de que ningún alumno se quedará atrás.

Alejandra Ruiz S.

Directora General