El papel de la participación social en la “nueva vida híbrida”

Niños, jóvenes, maestros y personal en general, volvemos a las escuelas, empresas y oficinas poco a poco se reactivan, el confinamiento empieza a verse como un sueño del que ya despertamos y… ¿Ahora qué?

Aún cuando para la mayoría de nosotros ese regreso a la perdida cotidianeidad representa una luz de esperanza, la nueva vida “híbrida” (con modelos educativos mezclados y puestos de trabajo que igualmente transitan entre el home office y lo presencial)  a la que tendremos que empezar a acostumbrarnos, plantea retos quizá aún más difíciles que la pandemia misma.

La realidad es que no nada más los modelos educativos habrán de adecuarse a lo que el día a día nos vaya presentando, sino que también las estructuras familiares, laborales y sociales deberán hacerlo.

Algunos posibles escenarios a los que se enfrentarán los padres de familia:

  1. Organizar horarios compatibles con los modelos híbridos (algunos días en casa, otros en el colegio/trabajo).
  2. Retornos intermitentes al confinamiento ante casos positivos de COVID-19 en la comunidad escolar o laboral.
  3. Problemas de conducta/emocionales de los hijos o bien maritales, ante la falta de estructura.

¿Qué debería ofrecer la “Escuela ideal” en esta nueva realidad?

Partiendo de la premisa de que una “Escuela ideal” debe considerar al alumno como centro, eje y motor de su quehacer y de tomar en cuenta, además, a las familias, será momento de que las instituciones educativas consideren la difícil postura de los padres e implementen estrategias que ayuden a sobrellevar los altibajos de los que seguramente estará lleno el siguiente ciclo escolar. Algunas de ellas, en la medida de lo posible, pueden ser:

  • Contar con servicio de transporte seguro (con todos los protocolos necesarios para evitar la propagación de la enfermedad).
  • Ofrecer horarios extendidos o tolerancia razonable para recoger a los alumnos, garantizando su seguridad dentro del plantel.
  • Contar con plataformas adecuadas y personal capacitado (y vacunado) para impartir las clases en ambas modalidades en cualquier momento (presencial o a distancia), manteniendo horarios, asignaturas y planes curriculares y garantizando la calidad de las mismas.
  • Promover la formación de grupos de padres voluntarios que ayuden con la organización de grupos de estudio, limpieza y desinfección de instalaciones, acopio y/o rehabilitación de dispositivos electrónicos, etc. (en las escuelas públicas que lo necesiten).

Responsabilidad social: la mejor solución

Como es evidente, ya sea por razones económicas, sociales o emocionales, pocas familias tendrán la capacidad total de manejar con éxito este nuevo estilo de vida por sí solas, por lo que es necesario empezar a pensar en campañas de concientización social que inviten a los padres de todos los rincones del país a hacer equipo y trabajar en conjunto por la educación de sus hijos. 

Es momento de demostrar que la solidaridad de México (que para muchos pareciera una leyenda urbana) sigue viva, sigue fuerte y es vigente.

Hoy, los mexicanos debemos unirnos, no para recoger los escombros de una casa caída, sino para reconstruir lo que la pandemia nos robó y para aprender a construir redes de ayuda que permitan que los que deban trabajar trabajen, que quienes deben estudiar puedan hacerlo y que quienes se queden en la línea de defensa se sientan orgullosos de poner su grano de arena en la edificación de este nuevo futuro que ya es  hoy.

Alejandra Ruiz S.

Directora General