La importancia de los protocolos en el regreso a clases presenciales

A escasos tres días del regreso a clases presenciales (mayoritariamente es escuelas privadas debido a la difícil situación que por desgracia enfrentan muchas instituciones públicas), muchas son las dudas, inquietudes y preocupaciones que a todos nos invaden, pero también son muchos y grandes los beneficios que ya se hacen tangibles y que, dentro de la consciencia que como padres de familia y colegios debemos tener en torno al hecho de que la Pandemia de COVID 19 no ha terminado, nos brindan un respiro y nos dan esperanza.

Los beneficios

Entre los beneficios que durante estas jornadas hemos observado, podemos destacar:

  • La sonrisa y entusiasmo de los alumnos al volverse a encontrar.
  • Volver a conectar con su cuerpo, con sus emociones y con el ritmo de trabajo adecuado a su etapa de desarrollo.
  • Conocer por primera vez a sus maestros o los espacios de trabajo (especialmente aplicable a los alumnos de nuevo ingreso o en cambio de sección).
  • Retomar la estructura mental y emocional que les brinda la rutina.
  • Abandonar la zona de confort y volver al “mundo real”.
  • La posibilidad de recobrar la condición física que habían perdido.
  • Volver a enfrentar el desafío de resolver los problemas cotidianos y luchar por ganarse un rol dentro de su grupo social o escolar.

Algunos datos duros

De acuerdo con una artículo publicado ayer, 8 de junio, por El Universal, las encuestas revelan que:

  • 35% de los entrevistados tienen la necesidad de que sus hijos regresen a clases presenciales por causa de su trabajo, mientras que un 33% es indiferente a ese factor y 26% está en desacuerdo de regresar por presiones del trabajo.
  • Para el próximo ciclo escolar, siete de cada diez mexicanos de menores ingresos prefieren que las clases sean presenciales.
  • 52% de la población están a favor de retomar las clases presenciales de sus hijos a partir del siguiente ciclo escolar, mientras que un 24% opta por mantener la modalidad a distancia y otro 24% sugiere que se aplique un modelo híbrido.
  • 52% de los consultados con hijos entre 5 y 14 años prefieren llevar a sus hijos a clases, antes de que pierdan el ciclo escolar.
  • 23% de los encuestados refirieron que es preferible que sus hijos pierdan el ciclo escolar antes de regresar a las aulas ante la permanencia de la pandemia de Covid-19, mientras que otro 23% es indiferente a esta situación y 52% está en desacuerdo.

Los protocolos

Desde luego, todos estos aspectos positivos de los que apenas empezamos a ver la punta del iceberg, están condicionados a la eficacia con la que las instituciones  educativas respondan a dos hechos innegables: la pandemia continúa y continuará (incluso cuando se inicie el próximo ciclo en agosto) y la necesidad de contar con los protocolos adecuados para evitar contagios en la medida de lo posible (aunados por supuesto a la infraestructura y capital humano que se requiere para poder implementarlos exitosamente.

Un ejemplo de estos protocolos (además de la carta de reporte de síntomas que solicita la SEP) que en algunas escuelas de nuestro país y del mundo ya han demostrado ser efectivos es:

Los sistemas híbridos: una necesidad inmediata e imprescindible

Otro hecho en el que no cabe discusión alguna, es que la evolución a la que estaba destinada la educación (desde hace décadas o quizá siglos ya), es una realidad. El futuro no sólo nos alcanzó, sino que nos rebasó y puso a prueba las fortalezas de alumnos, maestros y colegios del mundo. 

Por ello, tanto las instituciones privadas, como el gobierno tienen la obligación de apostar a la inversión en el sector educativo, diseñar modelos que avancen a la velocidad con la que avanza el mundo y sean flexibles, y asumir que el l enseñanza es un ente vivo que lejos de permanecer estático y regido por paradigmas obsoletos, debe mirar hacia adelante, adaptarse y cambiar, para poder así evitar el rezago académico, el ausentismo y el abandono escolar.

No hay duda alguna de que lo que viene será un difícil proceso adaptativo en el que todos iremos aprendiendo a base de ensayo y error, sin embargo, algunos aspectos que, si se está dispuesto a hacer la inversión, no sólo económica sino también humana, pueden ayudar a “seguir en el juego” dentro de este importante salto evolutivo, están:

  • Tener un proyecto institucional claro y bien diseño a corto, mediano y largo plazo.
  • Contar con instalaciones e infraestructura adecuada.
  • Invertir en herramientas tecnológicas que permitan la conectividad de todos los alumnos.
  • Contar con una plataformas educativas completas, integrales y eficientes.
  • Tener personal docente altamente capacitado en todas la áreas y, de manera específica, en el manejo de tecnología de punta y TIC´s.

Un «modus vivendi” que llegó para quedarse

Los datos nos abruman o nos alientan, los riesgos nos inquietan y los beneficios nos motivan, pero lo cierto es que, queriendo o no, debemos aceptar que la vida ya no será como la conocimos.

Tenemos que aprender a convivir con un virus que no va a irse pronto, tenemos que adaptarnos a las nuevas formas de educar y necesitamos, obligatoriamente, desarrollar una cultura social de responsabilidad para el cuidado de los otros. 

Más allá de protocolos de seguridad o del cierre de secciones o escuelas completas ante un contagio de COVID, en cada uno de nosotros como ciudadanos responsables y como seres humanos empáticos, recae la responsabilidad de alertar ante cualquier riesgo de contagio, reportar si somos portadores o si estuvimos en contacto con alguien y, por supuesto, evitar a toda costa enviar a nuestro hijos al colegio o presentarnos ahí en cualquiera de estas situación. 

Tengamos presente que el credo con el cual necesitamos empezar a vivir, a partir de ya, es: “Yo te cuido, tú me cuidas, todos nos cuidamos”.

Alejandra Ruiz S.

Directora General