Vacunar a nuestros hijos: ¿Estamos realmente capacitados para decidir?

 

Los peligros que no podemos ver

La sola mención de la palabra vacunas basta para que una polémica se desate en cualquier conversación de padres de familia actuales.

Desgraciadamente, el tema de las vacunas va más allá de un simple debate, es mucho más complejo de lo que podemos apreciar a simple vista y, lo más importante, es un asunto al que los padres debemos prestar real atención si en verdad nos preocupa la salud de nuestra familia.

 

En casa cuidamos que no haya cables sueltos, objetos punzocortantes tirados por ahí o pequeños objetos que puedan comer; en la calle los tomamos de la mano, vigilamos que no crucen la calle como locos o que no hablen con extraños. Pero… ¿Y los peligros que no podemos ver? ¿Somos realmente conscientes de la responsabilidad que implica vacunar o no vacunar a nuestros hijos?

 

La ignorancia es la madre de toda mala decisión

Los factores por los cuales muchos padres toman la decisión de no vacunar a sus hijos son variadas, pero de acuerdo con prestigiados pediatras y estudios serios de todo el mundo,  la causa principal es la ignorancia, la cual, paradójicamente, es potenciada por el inmensurable universo de datos (en su mayoría rumores y opiniones sin argumento médico o científico que los avale) que podemos encontrar actualmente al respecto del tema.

Sólo para darnos una idea de cómo está la situación en nuestro país y el mundo, revisemos algunos hechos interesantes:

  • De acuerdo con datos de la Academia Americana de Pediatría, la mayoría de los pediatras tienen casos de padres que rechazan las vacunas para sus hijos.
  • Algunos padres rehúsan las vacunas porque las enfermedades contra las que protegen ya casi no existen o son poco frecuentes. Es decir, ni siquiera las conocen.
  • El sector salud en México, a pesar de ser uno de los mejores a nivel mundial, no es suficiente para satisfacer las necesidades de la totalidad de la población; mientras que en el sector privado un esquema de vacunación completo es muy caro.
  • Uno de los factores determinantes en la negativa hacia las vacunas es la falsa creencia, propagada como pólvora a partir de las declaraciones de Andrew Wakefield en 1998, sobre el hecho de que algunas de ellas, así como el uso del mercurio como conservador, estaban directamente relacionados con el autismo infantil (desgraciadamente, y a pesar de que a Wakefield le fue revocada la licencia médica y de que el consorcio de publicaciones científicas “The Lancet”, retractó su manipulada investigación, mucha gente sigue tomando sus teorías sin fundamento como ciertas).

Lo más alarmante es que además, de estas situaciones, de por sí ya preocupantes, la Organización mundial de la salud, menciona en su sitio web al menos 10 mitos ampliamente difundidos globalmente en torno a la inmunización:

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Atender y entender para aprender

La única solución entonces, para acabar con la ignorancia que tantas vidas lastima, o en el peor de los casos, destruye, es informarnos de manera correcta para poder elegir a partir del conocimiento. Por obvio y elemental que parezca, estás son sólo algunas de las preguntas que debemos ser capaces de contestar antes de tomar una decisión tan importante:

¿Qué son las vacunas?

La OMS define como vacuna a “cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos”.  (Recordemos también que los anticuerpos son los “soldaditos” que nos defienden frente a las  bacterias y los virus que provocan las enfermedades).

¿Por qué SON necesarias?

Para empezar, está comprobado que ningún medicamento que exista sobre la Tierra ha salvado más vidas que la vacunación.  Además, no sólo protegen al bebé recién nacido de al menos 14 enfermedades infantiles graves y evitan posibles consecuencias derivadas de ellas como discapacidades o la muerte, sino que también  ayudan a la erradicación total de estos padecimientos.

¿Tienen efectos secundarios?

Como cualquier otro agente externo a nuestro organismo, pueden producir ciertas reacciones, pero estas son muy leves y con frecuencia forman parte del proceso de inmunización.

¿Cuáles son los beneficios de las vacunas?

  • Los protegen de enfermedades potencialmente mortales
  • Las enfermedades graves todavía existen y se propagan rápidamente entre la población no vacunada
  • Las vacunas son seguras y se realizan muchas pruebas antes de aprobarlas para su aplicación
  • El calendario de vacunación está cuidadosamente diseñado para proteger a bebés y niños en las edades en las que son más vulnerables
  • Vacunarse significa menos absentismo escolar o laboral
  • Ayudan a reducir los gastos en consultas médicas y medicamentos
  • Contribuyen a disminuir o erradicar la propagación de enfermedades en la comunidad
  • Nos dan la certeza de que proteger la salud de nuestros hijos está en nuestras manos

 

Entonces… ¿Echando a perder se aprende?

Es claro que la salud de nuestros hijos no es un juego, ni un volado, ni un experimento en el que podamos hacer o dejar de hacer para ver qué pasa.

Todos como padres buscamos lo mejor para nuestros hijos: su bienestar y su salud;  y en lo que al tema de la vacunación se refiere, no podemos darnos el lujo de aprender echando a perder. Por lo que si nos informamos amplia y oportunamente no nos cabrá duda de que si se trata de una cuestión de elección a partir del amor, las cartas están sobre la mesa: las vacunas son un arma poderosa, segura y eficaz para protegerlos y proteger a los demás.

Alejandra Ruiz S.

Directora General