¿Por qué nuestros hijos deben aburrirse?

Todos sabemos que para tener la capacidad de apreciar algo, primero debemos haber conocido el opuesto: la tristeza y la alegría, el día y la noche, el fracaso y el éxito…

Por lo tanto, cuando hablamos de creatividad en los niños y, especialmente, en nuestras generaciones de jóvenes sobreestimulados, es preciso voltear a ver el valor que el aburrimiento tiene como opuesto, generador y catalizador de dicha habilidad.

¿La ociosidad es la madre de todos los vicios?

Si bien así es como reza el dicho popular, también hay otro que nos dice que “La necesidad es la madre de todas las virtudes”. Sin embargo, en cualquiera de los 2 casos estas frases nos remiten al innegable hecho de que es en los momentos de “no hacer nada” cuando la curiosidad, la imaginación y la creatividad se ponen a trabajar y nos impulsan a “hacer algo”.

Es en los momentos de aburrimiento cuando los niños inventan nuevos juegos o crean un mundo propio, cuando son capaces de soñar, de explorar o de experimentar.

¿Qué dice la ciencia?

De acuerdo con el prestigiado científico David Bueno, la neurociencia nos dice que el aburrimiento es indispensable para el desarrollo del cerebro, porque es justo ahí cuando los procesos relacionados con la creatividad tienen lugar. Y en este sentido hay que aclara que el aburrimiento no sólo se da en momentos en los que no hacemos nada, sino también cuando realizamos actividades que son poco estimulantes para el cerebro: podría decirse que cuando estamos aburridos el cerebro se “apaga” para esa actividad (o inactividad) y se enciende al recibir la señal de realizar actividades más interesantes, creativas o importantes, lo que no sucede cuando pasa por un periodo de concentración.

Por otra parte James Danckert, uno de los máximos expertos en la investigación del aburrimiento, nos dice que hasta el momento se han podido identificar hasta 5 tipos de aburrimiento: indiferente, de calibración, de búsqueda, reactivo y apático.

Y es justamente el aburrimiento de búsqueda (el que se caracteriza por la sensación de inquietud y búsqueda activa de cambio o distracción), el que debemos preocuparnos por generar en nuestros niños y jóvenes.

La generación de los “no tengo tiempo”

Uno de los factores en los que más énfasis hacen los investigadores acerca de los procesos de aprendizaje y creatividad en niños y jóvenes es la sobreestimulación.

Es sorprendente ver la cantidad de niños y jóvenes que utilizan la frase “no tengo tiempo” y la frecuencia con la que lo hacen, !que es todo el tiempo!

Lo que es aún más sorprendente es que no es sólo una frase aprendida o que repitan como consecuencia de la imitación de las actitudes de sus padres sino que es cierta.

Nuestras generaciones de niños y jóvenes ya no tienen tiempo para serlo (ni para aburrirse y crear) porque tienen agendas extenuares plagadas de actividades, aunadas por la infinidad de estímulos tecnológicos que están recibiendo de manera constante y que los mantienen “ocupados” por completo.

Las dos caras de la moneda

Lo importante de todo esto, para nosotros como padres y educadores, es aprender a diferenciar el lado positivo y el negativo del aburrimiento.

En la mayoría de los casos, la sobreestimulación hacia los hijos proviene de la connotación negativa que las palabras ocio y aburrimiento tienen para los padres, por lo que les buscan miles de actividades y distracciones que les eviten el hecho de estar “sin hacer nada”.

Sin embargo, si analizamos las ventajas del aburrimiento para el sano desarrollo mental de nuestros hijos (creatividad, aprendizaje, motivación, simbolización, socialización, reflexión, interiorización, autonomía, resolución de problemas, etc.) y les proveemos herramientas asertivas para ayudarlos a ser creativos (espacios adecuados, materiales, tiempo libre, etc.) nos daremos cuenta, en muy poco tiempo, no sólo de que esas habilidades se irán desarrollando a una velocidad mucho mayor, sino que serán niños y jóvenes que viven sus etapas de desarrollo a plenitud; mucho más tranquilos, mucho más felices y mucho más vinculados con su familia.

Alejandra Ruiz S.

Directora General