– Objetos + Vacaciones en familia

¿Alguna vez nos hemos dado a la tarea de observar cuántos juguetes, dispositivos u objetos varios tenemos en la recámara de nuestros hijos? ¿Hemos pensado alguna vez cuánto dinero hemos gastado en todas esas cosas? ¿Nos hemos fijado en cuántos de esos artículos realmente usan? ¿Nos damos cuenta de cuánto y en qué forma nos separan?

El mejor regalo para tus hijos se llama tiempo

Innegablemente los juguetes  y aparatos electrónicos son (y deben ser) parte de la vida de todo niño. Con muchos de ellos desarrollan habilidades, dejan volar su imaginación e incluso potencian sus talentos y adquieren conocimientos.

Pero hay algo que todos recordamos, valoramos más y atesoramos en el preciado baúl de nuestra inteligencia emocional: las vacaciones en familia.

No sólo correr en la playa o la chimenea de una cabaña en el bosque, no sólo los paseos por alguna montaña o las hermosas ciudades históricas;  todos recordamos los días de campo con los papás o los abuelos, las carnes asadas en el campo o las largas caminatas en el parque favorito de el tío o la tía más querido(a).

El tiempo en familia, fuera del ambiente cotidiano es uno de los factores que más influyen en nuestro desarrollo emocional. Nos dan alegría, momentos de convivencia y aprendizaje. Nos muestran nuevos entornos, costumbres, colores, olores, sabores y texturas. Y lo más importante, nos brindan la oportunidad de construir recuerdos que durarán para toda la vida.’

 

No todo lo que brilla es oro… ¿o sí?

También es cierto que no siempre podemos  darnos el lujo de costear vacaciones con toda la familia pero si nos detenemos a analizar cuánto dinero gastamos en todos los juguetes y demás objetos que compramos a nuestros hijos (y que no utilizan), por un lado, seguramente nos asombraremos de la cantidad de “oro” que tenemos ahí tirado y por otro, encontraremos que bien podríamos haber organizado ya al menos un par de divertidos viajes.

Además de lo anterior si tomamos en cuenta las grandes ventajas de compartir tiempo fuera de casa en familia, nos daremos cuenta de que el beneficio siempre será mayor que el costo y que más que un gasto es una excelente inversión.

Por otra parte, no todo el tiempo fuera del ambiente casero tiene que implicar salidas a lugares caros y lejanos, a veces es suficiente tomar el auto y visitar los lugares cercanos que son de interés cultural, ecológico o recreativo.

 

 

 

La mejor inversión

Entre los muchos beneficios de realizar paseos o vacaciones en familia se encuentran:

  • Fortalecemos los vínculos familiares.
  • Salimos de la rutina y conocemos lugares nuevos.
  • Reducimos el estrés, la ansiedad y la tensión familiar.
  • Favorecemos el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo de nuestros hijos.
  • Adquirimos cultura.
  • Promovemos la producción de las llamadas hormonas de la felicidad.
  • Construimos recuerdos e historia familiar.
  • Vivimos nuevas experiencias.
  • Educamos para la vida.
  • Fomentamos la autoestima e independencia.
  • Compartimos tiempo de calidad.

 

La verdadera felicidad está en los pequeños detalles

Una plática sobre cualquier cosa, un helado, un café, miles de risas sin motivo, mirar un amanecer juntos o disfrutar de la lluvia caer… No hay nada que se compare a esos momentos únicos que no pueden comprarse, que no se repiten  y que sólo pueden guardarse en el corazón. Ese es el secreto de la felicidad y ese es el mayor tesoro de una familia.

Fortalecerla, como elemento esencial de la sociedad, es una necesidad y una obligación para los padres del siglo XXI. Nuestro mundo digital, plagado de amigos que no se conocen, de felicitaciones o ataques detrás de una pantalla, o de fotografías inverosímiles, está ávido de ciudadanos que sepan ser personas, que hablen con personas y que se valoren como personas.

Aprovechemos estas vacaciones para disfrutar verdaderamente a nuestra familia y fortalecer así los lazos que nos ayudan a construir los valores que nuestros hijos y nuestra sociedad tanto necesitan.

 

Alejandra Ruiz S.

Directora General