Millennials, generación Z, generación Alfa…

¿Por qué las nuevas generaciones se están volviendo autodidactas?

Es un hecho que los alumnos que hoy llenan las aulas de los colegios, desde preescolar y hasta preparatoria, son nativos digitales.

Generaciones que se caracterizan por la irreverenciay el poco respeto por la autoridad, al mismo tiempo que son inclusivos en casi todos los aspectos; esto aunado al hecho de que no sólo están “acostumbrados a”, sino que esperan la inmediatez por encima de todo.

Generaciones también, que nacieron en medio de una revolución tecnológica, en la que los dispositivos, la redes sociales, la internet y el wifi son cosa natural y de todos los días, lo que los ha llevado a que, desde muy tempranas edades navegan, socializan, descubren, aprenden, buscan respuestas en la red y diariamente son bombardeados por una cantidad de información mucho mayor de la que son capaces de procesar (baste mencionar el ya conocido ejemplo del “New York Times”, del que se dice, su edición dominical contiene más información de la que una persona educada de la Edad Media recibía en toda su vida).

Y, si bien el uso de todos estos elementos conlleva riesgos para ellos, es innegable que también les aporta grandes beneficios.

Pero… ¿Qué papel juega entonces la educación en todo esto?

Los tiempos cambian, la esencia humana no

A través de la historia, el ser humano ha perseguido el saber sin importar las circunstancias o sus condiciones de vida; por ello podemos encontrarnos con nombres como Leonardo da Vinci, Abraham Lincoln, José Saramago o Steve Jobs.

Por fortuna, esa búsqueda incesante e insaciable del conocimiento es parte de la esencia humana y no se modifica con el paso del tiempo, sino que son las herramientas las que se transforman y, como valor agregado, podemos decir que se han vuelto más eficientes en el desarrollo de la investigación, la construcción del conocimiento y la estimulación de la creatividad.

Eso es lo que las nuevas generaciones siguen necesitando y eso es lo que los padres y colegios debemos considerar a la hora de buscar educarlos.

Bloggers, youtubers, instagramers, influencers y vloggers

Por increíble que parezca, los niños de hoy adquieren gran parte de sus conocimientos -y lo hacen muy bien- de forma autodidacta. Escriben, observan, escuchan, transmiten, broadcastean y aprenden casi todo lo que necesitan (o lo que su curiosidad les demanda) mediante tutoriales y hasta producen los propios.

Por ello ya no es raro encontrar bloggers, instagramers o influencers de cualquier edad (aunque esto se da en mayor medida en jóvenes y adolescentes) o niños que mantienen y alimentan sus canales de video y que incluso ganan dinero con ellos.

¿Cómo aprenden las nuevas generaciones?

  • Sus periodos de atención son cortos y por lo general superficiales a menos que estén muy interesados en algo.
  • Su red social por excelencia es Youtube.
  • Aprenden mirando tutoriales.
  • Desarrollan la cultura del “Hazlo tú mismo” (DIY)
  • Pasan aproximadamente el 30% de su día frente a una pantalla haciendo cosas no relacionadas con sus deberes escolares
  • Prefieren aprender a través de proyectos y experiencias personales
  • Son emprendedores desde pequeño o al menos empiezan a hacer planes para el futuro
  • Son autosuficientes y creativos
  • Su mundo -y por ende la manera en la que aprenden- es multicultural e inclusivo
  • Les preocupa el medio ambiente

¿Y los colegios y docentes dónde quedan?

Debido a todo lo anterior es importante cuestionarnos qué tipo de modelo educativo requieren los niños que pretendemos educar hoy y , más importante aún, los que vendrán en un muy próximo futuro.

Debemos estar preparados para ofrecerles herramientas que satisfagan sus necesidades y formas de aprender pero debemos mostrarles también la importancia del contacto humano, de los vínculos afectivos y del cultivo constante de los valores éticos y morales.

Es aquí donde el docente, como guía, facilitador y acompañante de su proceso autodidacta debe permanecer para ayudarlos a conservar el equilibrio, enfocar sus esfuerzos y potenciar sus capacidades.

¿Los sistemas educativos deben evolucionar con la tecnología? Evidentemente sí. ¿Deben contar con las herramientas y programas curriculares que permitan a los alumnos aprender en forma autodidacta, a su ritmo y de acuerdo con sus intereses? ¡Por supuesto! Pero no deben olvidar que necesitan ser conscientes y responsables de proveer y garantizar lo que una máquina, inteligencia artificial o inclusive una persona detrás de una pantalla no puede ofrecer: la profundidad de la espiritualidad, el asombro de crear juntos, la satisfacción del reconocimiento y la (simple) maravilla de saberse humanos sonriendo, jugando y aprendiendo al lado y de la mano de sus iguales.

Alejandra Ruiz S.

Directora General