LOS LIMITES NO SON CUESTIÓN DE MODA

La generación Z
Cuántas veces como padres, maestros o simplemente como adultos observando el comportamiento de los niños de las nuevas generaciones, nos hemos hecho preguntas como: ¿Por qué no se saben comportar?, ¿Por qué no obedecen?, ¿Acaso no hay nadie que eduque a estos niños? o ¿De verdad nacen con otro chip?…


Los niños de la generación Z se caracterizaran por ser independientes, inquisitivos, desobedientes, ambiciosos, impacientes, pragmáticos, testarudos e impulsivos, por saber usar la tecnología casi desde la cuna y ser nativos de internet, por ser exigentes en cuanto a la satisfacción inmediata de sus deseos, sin miedo a la autoridad e intolerantes a la frustración y a la imposición de reglas o argumentos, pero no dejan de ser niños con una gran capacidad de asombro, con sueños e imaginación y con una gran necesidad de ser amados, contenidos, guiados y acompañados por sus padres.
Los niños de antes y los niños de ahora
Para todos es claro entonces que los niños de la generación Z tienen comportamientos que la mayor parte de las veces se consideran negativos o fuera de lugar, pero afirmar que “los niños de ahora no son como los de antes”, “antes si sabían obedecer y respetar “o “si yo hubiera hecho eso no habría vivido para contarlo” no es suficiente.
Lo importante es comprender por qué está sucediendo esto, por qué esperamos que los niños del futuro, que ya es hoy, se comporten como los de antes y lo más importante: ¿Cómo reivindicar de una manera efectiva la figura de autoridad que estos niños parecen no percibir casi en ninguna parte?
Los factores son muchos: el cambio vertiginoso que nuestro mundo ha tenido en las últimas décadas, hogares destruidos, exposición excesiva a la tecnología o a la violencia en internet y en medios de comunicación, niños que pasan solos demasiado tiempo, pérdida de los valores, de la unión familiar e incluso de la fe religiosa.
Sin embargo, si nos damos a la tarea de hacer un análisis profundo de lo que pasa en las familias la respuesta parece ser mucho más simple: los niños de ahora se comportan diferente porque los adultos de ahora nos comportamos diferente.
Los niños de la generación Z son hijos de los millenials, criados por padres de la generación X que vieron como negativo todo lo que tuviera que ver con el modelo de educación estricta y cimentada en la sumisión y la obediencia que les tocó vivir, que le dieron a la libertad y la rebeldía y al actuar “en nombre del amor y la paz” un valor exagerado, y que de ninguna manera quisieron repetir ese “modelo arcaico” con sus hijos.
Desgraciadamente, es ahora, cuando los padres se declaran incapaces de controlar los comportamientos de sus pequeños hijos, cuando encontramos que los aspectos positivos de esa forma de educar no sólo son buenos sino necesarios para los niños del siglo XXI:
Los niños necesitan una figura de autoridad que los contenga, que les marque límites firmes y claros porque eso les da seguridad. Necesitan saber que” no” significa “no” y que sus modelos a seguir son congruentes con sus palabras, sus reglas y sus acciones.

¿Por qué a los padres del siglo XXI les es tan difícil marcar límites claros con sus hijos?
De acuerdo con el Dr. Rudolf Dreikurs estas son las principales razones por las que los niños actuales se comportan negativamente como consecuencia del comportamiento de sus propios padres:
• Los padres no toman la figura de autoridad que les corresponden ni son un modelo a seguir.
• Los padres están ausentes la mayoría del tiempo.
• No se les otorga responsabilidades a los niños de acuerdo a su edad.
• En nombre del amor se les da todo lo que piden y más.
• Educan a partir de la culpa. (Por no estar, por no tener tiempo, por desear ser sus amigos y nos sus padres, etc.).
• Se promueve la cultura del menor esfuerzo.
• Descuidan el entrenamiento de habilidades porque siempre hay alguien que hace todo por ellos.
• Se les da un lugar de “adultos” en la casa y esto no les permite vivir su niñez.
• Viven la mayor parte de su día pegados a dispositivos tecnológicos (padres e hijos) y ya no hablan ni conviven dejando así de lado la unión familiar.
• Niños con más de 100 juguetes en sus habitaciones que ni usan ni necesitan.

Entonces… ¿Qué podemos hacer para educar mejor a nuestros hijos desde los límites?
Aunque parezca una tarea difícil, educar a nuestros hijos desde los límites es sencillo si asumimos el papel que nos corresponde como padres y maestros y les mostramos la figura de autoridad, el modelo a seguir, el ejemplo y el lugar de contención y seguridad que ellos necesitan a partir de las siguientes estrategias:
• Ellos deben tener claro desde el primer momento que somos sus padres y no sus amigos.
• Ser firmes y congruentes con las reglas y hacerles saber que hay cosas que no se pueden negociar.
• Hablar con ellos, escucharlos y reflexionar juntos.
• Darles sólo lo que necesitan de acuerdo a su edad.
• Promover una cultura de responsabilidad en ellos.
• Darles pequeños deberes que les ayuden a volverse autónomos.
• Motivarlos a ahorrar, a esperar y a esforzarse para conseguir los que desean.
• Actuar de la mano con el colegio para que ellos sepan que padres y maestros están en el mismo equipo.
• Enseñarlos a ser buenas personas y a ponderar los valores a través del ejemplo.

Vivimos tiempos en los que educar a nuestros hijos en valores y a partir del respeto es esencial para garantizar que crecerán como seres humanos sensibles y respetuosos y sobre todo para que la familia, como valor fundamental, siga siendo el puerto seguro que ellos necesitan ante los peligros a los que están expuestos en el mundo actual.

Alejandra Ruiz S.
Directora General