Gracias: la palabra mágica que ilumina, cambia y salva vidas.

¿Por qué dar gracias?

Desde nuestra más tierna infancia, la visión que tenemos del mundo y la manera en la que nos relacionamos con lo que nos rodea, están directamente relacionadas con nuestra capacidad de apreciar todo lo bueno que tenemos y agradecer por ello. Desde la primera bocanada de aire que tomamos al nacer, pasando por alegrías, sorpresas, aprendizajes, experiencias y todo tipo de emociones que nutren nuestro corazón.

Incluso las experiencias aparentemente negativas que vivimos nos enseñan a agradecer porque nos fortalecen y nos ayudan a seguir adelante.

Encontrar razones para agradecer es más fácil de lo que podamos pensar y convertir el dar gracias en un hábito diario, más poderoso que ninguna otra actividad o pensamiento.

¿Qué dice la ciencia?

Aunque parezca increíble existen estudios científicos serios a propósito del tema de dar gracias habitualmente y el cómo esto impacta nuestra salud física y mental.

Aquí algunas de las conclusiones obtenidas en algunos estudios que los reconocidos psicólogos e investigadores de la neurociencia, Joel Wong y Joshua Brown, entre otros, han realizado recientemente y en los que encontraron que dar gracias:

  • Modifica nuestro cerebro. Agradecer estimula de manera prolongada la activación de la zona prefrontal del córtex medio. Esta zona está asociada al aprendizaje y a la toma de decisiones, lo que nos indica que agradeciendo estimulamos además el desarrollo de nuestra inteligencia.
  • Reduce los niveles de estrés, por lo que funciona como tratamiento para la depresión y la ansiedad.
  • Ayuda a eliminar emociones tóxicas.
  • Estimula la producción de serotonina y dopamina y norepinefrina, neurotransmisores ligados con las sensaciones de placer, satisfacción, estado de ánimo y cognición.
  • Influye en la nivelación y/o producción de ciertas hormonas en el cuerpo como: hormonas reproductivas (testosterona), hormonas del estrés (cortisol), hormonas de la cohesión social (oxitocina).
  • También ayuda a regular la presión arterial, cardíaca, ritmos EEG y niveles de glucosa en la sangre.
  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Ayuda a reducir los trastornos del sueño.
  • Prolonga la expectativa de vida.

 

¿Qué dice la espiritualidad?

El Papa Francisco nos dice que “un cristiano que no sabe dar gracias ha olvidado el lenguaje de Dios”.

Agradecer por cada cosa que tenemos, disfrutamos o somos capaces de percibir es la mejor forma de orar y de entrar en contacto con Dios que podemos encontrar.

No por nada, todas las religiones del mundo, así como las disciplinas de desarrollo espiritual y filosófico, coinciden en que dar gracias no sólo nos hace mejores personas sino que nos ayuda a:

  • Ser más felices
  • Enfocarnos en lo que tenemos y no en lo que nos falta
  • Desarrollar una actitud positiva y promueve la abundancia
  • Mejorar nuestras relaciones interpersonales
  • Aumentar la energía
  • Ser conscientes del mundo y de nosotros mismos
  • Fortalecer nuestra autoestima
  • Tener mayor capacidad de resiliencia
  • Ser más empáticos, solidarios y caritativos con los demás.

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¿Qué nos decimos nosotros mismos?

Ser capaces de valorarnos, amarnos y agradecer lo que somos es una de las cosas, aparentemente más complicadas para los seres humanos.

Pero hacer una reflexión profunda acerca de nuestra propia existencia, reconocer todo lo positivo que hay en nosotros mismos e identificar los aspectos que nos hacen únicos, maravillosos e individuales es el primer paso para construir el camino del agradecimiento en nuestras vidas. Nos da integridad y fuerza y nos vuelve increíblemente poderosos para crear la realidad en la que soñamos vivir.

 

Hacer de cada día un día de agradecer

Ejercitar el agradecimiento en nuestra vida diaria hasta volverlo un hábito (vivir en gratitud) es muy sencillo si seguimos algunas recomendaciones que, casi sin darnos cuenta, impactarán nuestra vida para siempre:

TIPS PARA APRENDER A VIVIR EN GRATITUD
·      Iniciar un diario de gratitud registrando todas las cosas por la cuales dar gracias. ·      Practicar la meditación activa
·      Alejar todo lo negativo de nuestra mente ·      Hacer notas de agradecimiento
·      Agradecer todo a todos ·      Cambiar nuestro lenguaje negativo por positivo
·      Agradecer a nosotros mismos ·      Guardar fotos y recuerdos y agradecer por esos momentos
·      Sonreír cada vez que nos sentimos agradecidos ·      Agradecer por el aprendizaje que nos deja una experiencia dolorosa o negativa
·      Abrir los ojos al mundo y observarlo todo: dar gracias por la luz, el sol, el aire, etc. ·      Darnos cuenta de todo lo malo que no nos pasa
·      Mirarnos en el espejo y decir la palabra mágica: ¡Gracias! ·      Dejar de ser “víctimas”

 

Hagamos de estas sugerencias parte de nuestras acciones diarias y vivamos un Día de Acción de Gracias lleno del deseo de cambiar nuestras vidas y las de los que nos rodean, a través del agradecimiento profundo por lo que somos, lo que tenemos y lo que podemos dar, como personas y como Familia Mazenod.

Alejandra Ruiz S.

Directora General