FORTALECIENDO EL CORAZÓN

¿Por qué hablar del sentido humano en la educación?

Cuando miramos a nuestro alrededor y nos encontramos en un mundo que se ha transformado a una velocidad exorbitante en los últimos 20 años (no sólo a nivel tecnológico, sino también científico, político, sociológico y también en el ámbito ético y moral), encontramos que la piedra angular de la educación para los ciudadanos del futuro que ya nos alcanzó, está en los valores y en el fortalecimiento del corazón.

Es por eso que ahora, tal vez como nunca antes, es preciso replantear  y exaltar  el papel que los valores y la inteligencia emocional  juegan en los modelos educativos actuales.

Además del nivel de calidad que se busca en la formación académica  y formal, la educación con sentido humano es fundamental para asegurar que nuestros hijos tengan las herramientas para poder desenvolverse como seres íntegros en el mundo que les espera.

 

El Colegio Eugenio de Mazenod y nuestro sentido humano en la educación

Desde nuestra fundación, fue claro para nosotros que el eje de nuestra filosofía debía estar cimentada en el humanismo: con el sueño de tener un colegio lleno de alumnos empáticos, seguros de sí mismos, creativos, amorosos, expresivos, solidarios, respetuosos y sobre todo, felices.

Hoy, después de casi 25 años de experiencia y de poder palpar los resultados en adultos que fueron parte de las orgullosas generaciones Mazenod, podemos comprobar que ese camino que trazamos es el correcto, que es el que debemos seguir fortaleciendo y hacia dónde deben seguir dirigiéndose nuestros pasos. Es el valor que nos hace diferentes, nos identifica, y distingue a cada uno de nuestros alumnos. Es lo que nos hace verdaderamente humanos y nos ayuda a desear que nuestro corazón sea “grande como el mundo”.

 

¿Cómo desarrollar, alimentar, educar  y fortalecer el corazón de nuestros hijos y alumnos?

No basta con enseñarles a leer, a sumar y restar, o a ser los mejores en un concurso de memoria. Para poder formar seres humanos necesitamos un sinnúmero de estrategias que se lleven a cabo en casa y en el colegio para garantizar que estamos desarrollando en ellos todas las virtudes y cualidades que de verdad tienen valor para la vida.

Holding Hands

Nuestro programa de valores y educación en inteligencia emocional que se imparte como materia en todos los grados, tiene como principio, nuestra obligación de brindar a los alumnos las manos que los hagan sentir seguros, entrelazar las nuestras con las suyas y sostener ahí sus corazones para llevarlos a aprender a conocer y expresar sus emociones, a ser asertivos y resilientes, a ser capaces de autoconocerse y autorregularse, así como a desarrollar y practicar los valores que nos hacen ser verdaderamente humanos.

 

Empatía

El amor es la base de la salud emocional y espiritual de todo ser humano. Es por eso que nuestro compromiso primordial está en formar y fortalecer  los vínculos afectivos en el aula.

Estos vínculos se crean de maestros a alumnos y de alumno a alumno, de tal forma que la suma de estos, al final determinan la calidad de la relaciones y directamente del aprendizaje que logran los niños.

La motivación es la base esencial del aprendizaje y por esta razón, partimos siempre de conocer a profundidad la historia personal  de cada uno de nuestros alumnos para poder ayudarlos a identificar sus debilidades y a potenciar sus fortalezas así como descubrir con ellos sus  talentos.

 

Caridad

Nos basamos en la filosofía de  San Eugenio de Mazenod que nos enseñó la Caridad,  no hay valor más hermoso y que ponga más en alto la esencia humana, que la capacidad de dar y de darse de corazón  a los demás. Para ello contamos con un programa de servicio social en el que compartimos nuestros conocimientos, regalamos cosas a las personas necesitadas, hacemos campañas para vender chocolates o donas por alguna causa noble, o damos nuestro tiempo para apoyar a otros. No sólo enseñamos a nuestros alumnos a ser caritativos o compasivos, sino que les brindamos la maravillosa oportunidad de aprender a dar sólo por el deseo de ayudar a nuestros semejantes.

 

Solidaridad

Ser solidarios en el Mazenod significa ser amigos y hermanos del corazón. Estar dispuestos a compartir nuestras experiencias, nuestras emociones y nuestros sueños,  no sólo para pasar buenos momentos, sino para sostenernos unos a otros cuando las cosas no van tan bien o para apoyarnos cuando un consejo positivo e incluso una intervención son necesarios. Nos solidarizamos cuando cualquier miembro de nuestra gran familia necesita de nuestro apoyo, de nuestras palabras o de nuestra sonrisa. Esto significa trabajar en equipo y hombro con hombro dentro y fuera del salón. Esto es lo que aprenden nuestros alumnos y es lo que se llevan incluso cuando sus vidas ya han tomado caminos diferentes.

 

Tolerancia y respeto hacia las diferencias

¿Qué pasa cuando en un salón de clase tenemos niños que piensan, se comportan, opinan y se mueven diferente o que vienen de una cultura distinta?

Un salón de clase representa un ensayo del mundo real en el que nuestros niños aprenden a conocer y amar las diferencias, a ellos mismos y a los otros, a amar y respetar incondicionalmente sin importar cómo es, a levantarse de sus derrotas y a alegrarse del éxito de los demás, a esperar su turno, a compartir sus cosas, a luchar por el diálogo y la paz ante todo. Finalmente a saber que la vida es tan hermosa justamente porque aunque todos somos iguales en valor y condición humana, también tenemos rasgos que nos hacen únicos e irrepetibles.

 

Sensibilidad

Ser capaz de expresar nuestros sentimientos y dejar volar nuestra imaginación es una de las virtudes  más maravillosas que podemos tener.

A través de nuestras clases de holding hands, arte, teatro, música y desarrollo humano, nuestros alumnos no sólo aprender a expresarse, a crear o a vencer sus miedos, sino que desarrollan esa parte de ellos que les permitirá maravillarse cuando sean testigos de un milagro de la naturaleza, conmoverse ante la violencia o el sufrimiento de otros, ser responsables en el cuidado de nuestro planeta y nunca perder la capacidad de asombro.

Tecnología y valores de la mano

Para el Mazenod, es prioridad fortalecer los valores y enseñarlos a ser ciudadanos responsables en esta era digital.

Por un lado sabemos de los peligros que acechan en el mundo cibernético y en las redes sociales  y por otro, el riesgo que corremos ante las relaciones interpersonales.

Es entonces nuestra obligación educar a nuestros alumnos para utilizar la tecnología dentro de un marco de ética para la vida.

Enseñarles a utilizar los aparatos tecnológicos como una herramienta es indispensable. Saber usarlas para crear y compartir es la tarea que tenemos como colegio, así como enfatizar la importancia del trabajo en equipo y las ventajas que estos dispositivos nos dan para poder hacerlo.

Por todo esto, hacer saber a nuestros niños que conocer y manejar adecuadamente la tecnología es un requisito, e incluso parte importante del entorno en que vivimos, es importante. Pero si además de eso desarrollamos su espíritu, su fe, si hacemos deportes, cantamos, leemos, convivimos, platicamos, compartimos ideas y opiniones,  actuamos, pintamos, hacemos cálculo mental, escribimos poemas, salimos a explorar el patio, el bosque y la ciudad y hacemos que el tiempo que estamos juntos sea de verdadera calidad, entonces garantizamos que sabrán distinguir entre la utilidad y la necesidad.  Eso es lo que enriquece nuestro proceso de enseñanza y lo que nos ayuda a que sean asertivos al decidir sus prioridades.

La familia como valor fundamental

El núcleo familiar es, por excelencia, el valor de valores. El amor, el ejemplo y la atención con que nutrimos a nuestros hijos, desde ahí es lo que determina quiénes son y quiénes serán en el futuro y es lo que los impulsa a luchar por sus sueños y a ser resilientes.

Dentro del Mazenod los alumnos  no sólo tienen una pequeña célula que llaman familia, ellos se forman dentro de una gran comunidad en la que maestros, padres y personal se integran para crear con ellos un ambiente de amor y comprensión mutuo. En la que todos estamos pendientes de los otros, en la que los hacemos sentir vistos, escuchados e importantes, en la que convivimos, disfrutamos  y desarrollamos vínculos para lograr un fin común. Las reglas y la contención también son importantes en su desarrollo, se viven de una manera seria para darles herramientas para su vida futura.

Nuestra Familia Mazenod se caracteriza porque todos los corazones que la integran laten al mismo ritmo, caminan de la mano y tienen un mismo sueño grabado en ellos: ser los seres humanos que el mundo actual tanto necesita.

Alejandra Ruiz S.

Directora General