El impacto de la alimentación en el rendimiento escolar.

Cuando hablamos sobre bajo rendimiento escolar, son pocas las veces que tomamos en cuenta un factor que es determinante a la hora de evaluar las causas de diversos problemas en el aula: la alimentación de nuestros alumnos.

¿Es suficiente?, ¿Es adecuada?, ¿La toman en los horarios correctos?, ¿Contiene todos los nutrientes que ellos necesitan para el buen funcionamiento cerebral y para favorecer adecuadamente su crecimiento?

La neurociencia nos dice que hay ciertas condiciones alimentarias que son indispensables para que los estudiantes puedan rendir correctamente en el colegio y en las demás actividades que les exigen sus condiciones y estilos de vida.

Esto se debe a que el cerebro necesita sustancias específicas para ser capaz de realizar procesos también específicos que son esenciales a la hora de aprender, tales como memoria, atención, concentración, análisis o inferencia, entre muchos otros.

No comer, o el exceso de azúcar por ejemplo, entorpecen dichos procesos y por ende afectan el desempeño escolar y el desarrollo cognitivo de los alumnos .

 

Buena alimentación vs mala alimentación

 

El bajo rendimiento escolar de los estudiantes que se nutren de manera deficiente es claro dentro de un salón de clases, pero no debemos olvidar que no todos los alumnos de un país como el nuestro tienen las mismas posibilidades para poder alimentarse bien. (No pueden esperarse los mismos resultados escolares en un colegio en el que los alumnos pueden incluso elegir qué y cuánto desean comer, que en una escuela de zonas rurales donde no sólo no existen estas condiciones, sino que los niños y jóvenes tienen además que trabajar en la madrugada y/o caminar incluso horas para llegar a sus escuelas).

Desgraciadamente, cuando la nutrición es mala los efectos en el rendimiento escolar son evidentes:

 

  • Alumnos con peso inadecuado (ya sea deficiente o sobrepeso),
  • Bajos niveles de atención.
  • Somnolencia.
  • Distracción y falta de concentración.
  • Apatía.
  • Falta de memoria,
  • Mal humor e irritabilidad, etc.

 

Por el contrario, cuando la alimentación es buena y balanceada los estudiantes mostrarán un mejor desempeño en el salón de clases y en todas las actividades que enriquecen su aprendizaje y su desenvolvimiento social.

 

 

¿Qué debo hacer para nutrir bien a mi hijo?

 

De acuerdo a diversas investigaciones, podemos favorecer un óptimo rendimiento del cerebro de nuestros hijos, fomentado buenos hábitos nutricionales y tomando en cuenta los siguientes aspectos:

  • Es importante que los niños tomen un desayuno completo antes de llegar a su colegio.
  • Los científicos recomiendan que los alimentos se tomen 5 veces al día y en horarios regulares.
  • Los alimentos deben estar balanceados de la mejor manera posible y contar con todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. (proteínas, vitaminas y minerales son esenciales, pero también lo son los carbohidratos y las grasas, por lo cual todos deben estar incluidos en la dieta diaria de nuestros alumnos.
  • Es importante consumir agua pura ya que favorece los procesos de los neurotransmisores.
  • Además, debemos favorecer las actividades físicas, tanto en el colegio como en familia, para lograr mantener un peso adecuado y mejorar la resistencia física.

 

Como Familia Mazenod, tenemos la responsabilidad de cuidar la alimentación de nuestros hijos y alumnos y sobretodo enseñarlos a nutrirse correctamente, de manera que no sólo impacto en su rendimiento académico actual, sino que se convierta en un hábito para toda la vida.