Construyendo el cerebro que queremos

Nunca dejamos (ni debemos dejar) de aprender

A pesar de las extendidas creencias de que nuestro cerebro necesita 10 000 horas de práctica para aprender y dominar una nueva habilidad (como el aprendizaje de un idioma o la ejecución de un instrumento musical), “de que cuando dormimos o hacemos nada nuestro cerebro se apaga casi mágicamente o que después de cierta edad la estructura del cerebro ya no puede modificarse, y por lo tanto, ya no somos capaces de aprender, de acuerdo con la Neurocientífica e investigadora Lara Boyd, hoy sabemos que la realidad es muy distinta: todos podemos modificar nuestro cerebro a partir de nuestros comportamientos diarios, podemos seguir aprendiendo continuamente sin importar nuestra edad o estilos de aprendizaje y cada persona tiene un ritmo de aprendizaje diferente, es decir, algunos podemos aprender nuevas habilidades en menor tiempo.

Neuroplasticidad

¿Por qué algunas personas aprenden más rápido o más fácilmente que otras?

El factor clave al momento de tratar de entender por qué no todos necesitamos el mismo tiempo para adquirir una nueva habilidad, radica en la manera en la trabajamos para modificar nuestra estructura cerebral (a lo que llamamos Neuroplasticidad). Y esto, aunque requiere de toda nuestra disposición y esfuerzo, es sorprendentemente más simple de lo que parece:

cada vez que aprendemos algo nuevo modificamos nuestro cerebro y mientras más lo vamos modificando más sencillo es aprender la siguiente habilidad.

Es decir, para poder convertirnos en expertos en la habilidad de aprender, simplemente basta con nunca dejar de hacerlo.

Lo mejor de todo es que aprender, aprender y seguir aprendiendo mejora todos los aspectos de nuestra vida, enriquece nuestra salud física y mental y en definitiva, retarda considerablemente nuestro envejecimiento.

“The quickest way to become an old dog is to stop learning new tricks.”
– John Rooney –

TIPS para mejorar la neuroplasticidad de nuestro cerebro:

  • La clave para poder modificar nuestro cerebro radica en nuestros comportamientos y hábitos, es decir, las acciones que realizamos y repetimos día tras día casi sin darnos cuenta. Por lo que, si “programamos” estas acciones y comportamientos hacia un objetivo específico, adquiriremos nuevas habilidades casi sin darnos cuenta.
  • Mantener la curiosidad siempre viva en nuestra mente. Para nadie es raro que un niño pregunte “¿por qué?” hasta el infinito y es evidente que ellos, mientras más curiosos y obstinados por saberlo todo, son los grandes expertos del aprendizaje. Así que permitamos a nuestros cerebros sorprenderse, cuestionarse y ser curiosos al respecto de todo.
  • Buscar un coach o maestro especializado. No sólo para tomar las lecciones de cocina, canto o japonés, que siempre quisimos. Incluso los expertos de algún tema están siempre en la búsqueda de mejorar sus habilidades y conocimientos y de siempre saber “un poco más”.
  • Leer, leer, leer. La lectura nos da nueva información, ejercita la imaginación y enriquece nuestro vocabulario. ¿Necesitamos más razones?
  • Otras actividades como realizar rompecabezas o juegos de destreza, practicar un instrumento musical o meditar son poderosas herramientas para mantener nuestro cerebro activo y en constante cambio.

Así que no tenemos pretexto, construir el cerebro que queremos sólo es cuestión de abrir nuestras mentes, identificar nuestros hábitos, intereses y maneras en las que aprendemos mejor, y empezar, a partir de ya, a nunca dejar de aprender.

Alejandra Ruiz S.

Directora General