¿Cómo hacer frente a la depresión colectiva?

¿Crisis o áreas de oportunidad?

Para nadie han sido buenas noticias las situaciones que estamos viviendo como país en los últimos días y desgraciadamente, durante estas semanas es cada vez más común encontrarnos con comentarios negativos, gente muy enojada con la realidad social,  amigos que ya no tienen ganas de reír o hacer una broma o compañeros de trabajo que lo último que quieren es ser empáticos con el que está al lado.

Y, si de por si, entre adultos esta es ya una situación grave… ¿qué podemos hacer cuando todos esos comportamientos, actitudes y sentimientos, en algunas ocasiones contenidos y en otras a flor de piel, están permeando hacia el corazón de nuestros niños y jóvenes? Tampoco nos sorprende entonces ver niños, tristes o enojados, pero lo realmente alarmante es verlos asustados, preocupados e inciertos por el “¿qué va a pasar?”.

Por supuesto que no se trata de ocultar la realidad a nuestros hijos, pero en estos momentos es preciso recordar que nuestra responsabilidad como adultos (padres y maestros) es brindarles la seguridad de que van a estar bien; tenemos que proveerlos de un ambiente de tranquilidad y calma y debemos, primordialmente, ser un ejemplo para ellos en todos los sentidos.

Por ello, más allá de situaciones políticas, de simpatías o discordias para con nuestros gobernantes, de realidades sociales y económicas que, nos guste o no, están ahí y son parte de nuestro día a día, tenemos la obligación de tomar nuestro papel como adultos, como guías y como personas maduras, y ayudar a que nuestros pequeños estén, sí, bien informados, pero siempre objetivamente, a que aprendan a ver los momentos de crisis como oportunidades para encontrar soluciones y construir, a que sepan  agradecer lo bueno que si tenemos, y a que continúen apreciando la vida desde la belleza, porque ningún bien puede nacer de la inconformidad o el rechazo, ningún acuerdo desde la violencia, ni ninguna conciencia ciudadana desde la falta de valores.

Pero… ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos?

Ser parte de la “Depresión Colectiva” que ha invadido nuestra ciudad es sencillo, porque la energía negativa se esparce rápidamente y nos contagia (como si de una pandemia se tratara), pero promover el bienestar de nuestros hijos en momentos de crisis y ayudarlos a luchar contra esa depresión (o los sentimientos de angustia o incertidumbre) puede convertirse también en una tarea sencilla si ponemos en práctica algunas recomendaciones que nos brindan los expertos:

  • Permitir que se informen objetivamente. No podemos evitar que vean noticias o que escuchen comentarios de todo tipo en los lugares a los que acuden o con las personas a las que frecuentan, pero si podemos platicar con ellos, preguntarles qué piensan y hablar con toda la objetividad posible sobre lo que está pasando.
  • Evitar hacer comentarios negativos sobre las decisiones oficiales. Por difícil que parezca, este es uno de los puntos en que más debemos poner atención; para un niño o joven las figuras de autoridad están representadas esencialmente por sus padres y  sus maestros. Y en ese esquema de derechos y obligaciones, los que estarían por encima de esas dos grandes figuras serían los gobernantes. Pero entonces… ¿Qué promovemos en ellos cuando las autoridades (ejemplos o guías) que respetan, dejan, a su vez, de respetar a la suprema autoridad? Y no se trata de romper las leyes o dejar de cumplir con las obligaciones ciudadanas, la simple falta de respeto mediante insultos o burlas le manda a nuestros hijos y alumnos el mensaje equivocado. Entonces, por demás está decir que si queremos generaciones de personas que sepan respetar (si esperamos que nos respeten a nosotros), lo primero que hay que hacer ser su ejemplo respetando… Para reflexionar.
  • Aprovechar el tiempo en casa para promover los valores en familia. Si por cualquier situación debemos permanecer en casa, podemos aprovechar esos momentos para convivir, conversar, reflexionar, jugar juntos, leer un libro, iniciar un proyecto… En fin. Hay un sinnúmero de actividades que podemos realizar y que no sólo ayudarán a pasar el tiempo y compartir en familia, sino que contribuirán a devolver la tranquilidad, los sentimientos positivos y la buena actitud de los que más amamos.
  • Agradecer todos los días por lo que tenemos. Increíblemente el sólo hecho de valorar las cosas simples de la vida nos hace ver las cosas de manera diferente. Agradezcamos todos los días y varias veces (¡por la salud, por la comida, por despertar, por respirar, por estar juntos!) y hagámoslo frente a nuestros hijos o junto a ellos. Si en vez de escucharnos maldecir o preocuparnos nos escuchan agradecer, con toda seguridad su visión del presente que viven será distinto.
  • Demostremos nuestro cariño a todos los que nos rodea. Un abrazo, una sonrisa, un saludo de buenos días, ayudar a alguien o dejar pasar al otro cuando vamos en el auto, son la clase de cosas que hacen que la vida cambie y, si nuestros hijos nos observan, nuevamente esas actitudes positivas les ayudarán a saber que todo estará bien.

Si del cielo te caen limones…

El colegio y la familia son los pilares en los que se fundamente esta sociedad y no debe cabernos duda de que si enfocamos nuestros esfuerzos a utilizar la educación como el arma poderosa que realmente es, en un futuro situaciones como las que vivimos hoy serán, en verdad, cosa del pasado.

Formar niños y jóvenes con un criterio bien fundamentado, con ideas y sentimientos asertivos, con argumentos generados a partir del pensamiento crítico y con espíritus resilientes y preparados para la vida actual, es el propósito en el que dicha educación debe basarse para garantizar su integridad y la de la sociedad que ellos construirán y quizá dirigirán en algunos años.

Así que, como dice el dicho: “Si del cielo nos caen limones… ¡Aprendamos a hacer limonada!

Formemos seres humanos respetuosos, responsables, empáticos, reflexivos y pacificadores y estaremos garantizando un mejor presente, al tiempo que seremos parte de la construcción del futuro que tanto deseamos para ellos.

Alejandra Ruiz S.

Directora General