Aprender a aprender: el verdadero reto de la educación actual

El mundo cambiante en el que vivimos, en el que, gracias a los avances de la tecnología, niños y jóvenes se han vuelto autónomos en diversos aspectos (pueden, por ejemplo, obtener la información que deseen en menos de 3 segundos y aprender casi cualquier cosa en un tutorial que dura en promedio 5 minutos) y para los cuales, al terminar su educación profesional existirán trabajos que hoy ni siquiera imaginamos, la educación se ha vuelto un asunto de competencias.

Y en ese sentido, es preciso cuestionarnos no el cómo educarlos, sino cómo ayudarlos a ser competentes, hoy, para el mundo en el que se desenvuelven y a seguir siéndolo en la transformada realidad con la que se encontrarán cuando sean profesionales.

Hablar de competencias es hablar de la adquisición de conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes que un ser humano requiere para poder desempeñarse satisfactoriamente en cualquier ámbito en el que quiera desarrollarse y, aunque podamos nombrar una larga lista de ellas y los modelos educativos actuales compendien las que consideran esenciales para el desarrollo integral de los alumnos, de acuerdo con el enfoque específico de cada uno, concierto es que la competencia de las competencias, la madre de todas ellas, es “Aprender a aprender”.

Lo que resulta interesante es que la gran mayoría de los Modelos educativos actuales la deja de lado ponderando solamente las que se enfocan hacia los aprendizajes académicos tradicionales.

Pero… ¿Qué es aprender a aprender? ¿Cómo podemos enseñarlo? y, lo más importante, ¿Para qué?

En un esquema de enseñanza tradicional (incluso si el modelo educativo promete ser vanguardista e innovador) básicamente se busca que los estudiantes adquieran los conocimientos necesarios para poder aprobar un examen que los llevará al siguiente nivel en la escala de la educación: estudian matemáticas, ciencias, idiomas, humanidades y, en el mejor de los casos, hasta un poco de arte, espiritualidad y destrezas físicas.

Pero… ¿El objetivo de la educación básica es realmente formar biólogos, escritores, artistas, abogados, diplomáticos o científicos expertos?

La respuesta obligada, contundente, evidente y lógica es no.

El reto de la educación, a cualquier nivel, es que los alumnos se vuelvan expertos y profesionales en el arte de aprender a seguir aprendiendo, que  su curiosidad por descubrirlo todo se despierte y que nunca dejen de buscar nuevos conocimientos: en cualquier lugar, a cualquier edad, dentro y fuera del aula, el resto de sus vidas.

No se trata, por supuesto, de restar valor a las demás competencias que los estudiantes puedan adquirir en el proceso, sino de entender que su formación primordial radica en desarrollarlos como “profesionales del aprendizaje” y, partiendo de esa base, enseñarlos a utilizar todas sus herramientas para aprender de manera autónoma, utilizar su creatividad para aplicar sus conocimientos en la solución de problemas reales y, un aspecto de suma importancia, nunca dejar de buscar el aprendizaje.

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender”.  – Herbert Gerjuoy –

El papel del docente en la enseñanza del “aprender a aprender”

Uno de los mayores desafíos que nos presenta este proceso, es que los docentes del siglo XXI deben estar plenamente capacitados para comprender que los estudiantes no son “vasijas” a las que van a llenar con sus amplios conocimientos, que su papel primordial consiste en descubrir y potenciar las fortalezas de cada alumno y que su labor radica en guiarlos asertivamente para llevarlos a utilizar, de la mejor manera, la autonomía que esperamos de ellos.

Creando expertos en aprender

En nuestro Colegio, después de años de experiencia en el ámbito educativo, de un proceso de transición que nos tomó años y nos obligó a “desaprender” para poder ”reaprender”,  y de una extensa investigación en la que incluso han participado nuestros propios estudiantes y docentes,  creamos e implementamos el Modelo Edkor©.

Un modelo educativo diseñado por nuestros maestros y para maestros, planeado cuidadosamente para ser realmente digital pero que al mismo tiempo rescata lo mejor de los modelos tradicionales, y que promueve la formación de alumnos expertos en aprender a partir de cuatro ejes  fundamentales:

  • Parte de una filosofía humanista, resalta los valores éticos y morales que reclama nuestra sociedad actual y pone al alumno centro de todo, implementando su programa exclusivo “Holding Hands©, ” con el objetivo de permitir a los alumnos reconocer sus emociones, de saberse parte esencial de un todo y, a un nivel más profundo, de ayudarles a descubrir cuál es su misión en la vida.
  • Utiliza una metodología interdisciplinaria que pondera el aprendizaje por proyectos y el trabajo en equipo.
  • Posee un mapa curricular que incluye materias que promueven el desarrollo integral y equilibrado de todas las dimensiones del ser humano y que tiene como objetivo fundamental integrar los cuatro pilares de la educación y alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible (para el 2030) propuestos por la UNESCO.
  • Integra la tecnología más vanguardista  como una herramienta para el desarrollo de la creatividad y autonomía de los estudiantes, poniendo especial cuidado en la formación de su ciudadanía digital.

En tiempos de cambios constantes debemos recordar que el secreto de la evolución no está en ser la especie más fuerte sino en ser la que sabe adaptarse y convivir mejor.

Y está en nosotros,  profesores e instituciones educativas del siglo XXI, la posibilidad de decidir conscientemente que la mejor forma de evolucionar es a través de la educación, la autonomía y los valores.

Alejandra Ruiz S.

Directora General