Adicciones: la prevención empieza en la familia

Hablar de adicciones en niños y jóvenes no es una cuestión fácil para las familias, pero se ha convertido en un asunto sobre el cual debemos crear conciencia de manera clara, rápida, inmediata y profunda, ya que, según investigaciones y estudios especializados, la mayor parte de las conductas de riesgo en niños y adolescentes no se dan en la escuela y ni siquiera en sus círculos sociales (como podría pensarse), sino justamente en el seno familiar.

 

No en balde todo hemos escuchado o presenciado cosas como “Yo enseño a tomar a mi hija en casa para que nadie la emborrache afuera” o “Prefiero que lo hagan aquí donde están seguros (¿de verdad?) a que se expongan en la calle”; y esto sólo se refiere a consumo de alcohol, tabaco o vapers (los cuales no sólo están ya considerados como tóxicos y riesgosos, sino que en nuestro país son ilegales), pero qué pasa cuando las adicciones, como consecuencia de conductas aprendidas en casa, se dan a otros niveles, como en el caso de la violencia (en sus diversos grados y matices), la promiscuidad sexual, la dependencia emocional o la pornografía?

 

¿Estamos preparados como padres, para asumir nuestra responsabilidad? ¿Educamos a nuestros hijos con el ejemplo y somos un modelo (positivo) para ellos? ¿Nos hemos informado para prevenir?

 

 

Si todos lo hacen… Es normal, ¿no?

Una de las situaciones más preocupantes en la sociedad actual (tremendamente desvalorizada, despersonalizada y deshumanizada, en gran medida por el uso de las redes sociales y de la facilidad para conseguir casi cualquier cosa de forma inmediata) es la “normalización” de ciertos aspectos y conductas que, hasta hace muy poco, se consideraban inaceptables y que hoy en día no sólo son cosa del diario acontecer, sino que hasta son vistas con admiración y como parte del nuevo estilo “cool” que define a niños, jóvenes y desagraciadamente a muchos adultos que pareciera que no quieren envejecer.

 

Esa “normalización” podemos apreciarla principalmente en:

  • Conductas violentas a todos los niveles sociales. Desde la violencia intrafamiliar y los noviazgos riesgosos, hasta la proliferación de asesinatos en masa y la violencia de género que se ha apoderado de nuestro país y de gran parte del mundo.
  • Abuso de drogas y alcohol. En el caso de los adultos, visto como una manera de huir de los problemas o bien de disfrutar en momento porque “sólo se vive una vez” y, en cuanto niños y jóvenes se refiere, tristemente y en muchos de los casos, provista por los propios padres o adultos que debieran ser responsables de ellos (ya sea de manera consciente o por el simple hecho de no tener ni el tiempo pie el interés necesario para vigilarlos).
  • Lenguaje limitado, vulgar y altisonante en personas de todas las edades. No sólo es preocupante la forma en que se expresan las niñas y mujeres de cualquier generación (porque de los hombres ni qué decir), sino que lo ven como si fuera natural y “cool” e incluso discriminan y etiquetan de “naco” a todo aquí que no lo hace de la misma forma.

Amén de decir que el vocabulario de la población en general se limita a unos cuantos

símbolos y palabras cortadas en sus redes sociales y a 3 o 4 expresiones vulgares por

cada frase que dicen. Pero… “¡Güey! ¿Qué tiene de malo?

 

“Lo correcto es correcto, aunque nadie lo haga;

lo incorrecto es incorrecto, incluso si todos lo hacen”.

                                               —San Agustín—

La importancia de desarrollar un plan de prevención familiar

Aunque parezca difícil, todas estas conductas y actitudes pueden evitarse si los padres o adultos responsables estamos dispuestos a asumir, primero, nuestro compromiso como educadores, formadores, guía y ejemplo de los niños y jóvenes que tenemos la responsabilidad de cuidar y, segundo, si comprendemos que hablar de las drogas, sus riesgos y consecuencias está bien, pero que nuestras energías deben enfocarse principalmente en la PREVENCIÓN, la cual sólo puede darse si establecemos un plan de prevención como familias y/o colegios y nos enfocamos en:

 

  • Formar y fortalecer la autoestima personal y la de nuestros hijos y alumnos estableciendo el amor propio como base fundamental de nuestro plan (recordemos nuevamente que nadie puede dar lo que no tiene).
  • Brindarles una verdadera educación en valores y competencias socioemocionales, enfocada hacia el autoconocimiento, la autorregulación, la autoayuda, la fortaleza espiritual y de valores, la protección a sí mismo y a otros y en el saber DECIR que NO.
  • Ponderar el liderazgo, la madurez y la conciencia social de los padres como agentes de cambio de la sociedad en que vivimos y de la educación de sus hijos, partiendo del compromiso de educar con el ejemplo y siendo adultos responsables en todos los sentidos.
  • Construir una comunidad educativa fuerte y sólida que tenga como base una alianza entre padres, directivos y maestros, que comparta los mismos valores y que promueva la planeación estratégica para la prevención de todos y cada uno de los miembros que la integren.

 

 

El adulto confiable

Porque también somos familia, en el Colegio Mazenod priorizamos el bienestar de nuestros niños y contamos con diversos planes y programas diseñados para lograrlo, pero además tenemos claro que el proceso formativo es más eficaz cuando parte del lazo emocional que se cree entre los alumnos y los adultos/maestros/padres responsables de su formación.

 

Por ello, desarrollamos un plan de formación integral en el que nuestros pequeños y jóvenes cuentan con el apoyo de un adulto confiable en el colegio y en casa, que ellos mismos eligen y con el que tienen la confianza de acudir cuando se sienten confundidos, les incomoda alguna situación o necesitan ayuda.

 

Ser el adulto confiable de un niño o joven que nos entrega su alma, sus miedos, sus sueños y su confianza absoluta es una gran responsabilidad, por ello es nuestra obligación darles el valor que se merecen, otorgarles el cariño y apoyo que requieran de nosotros y ser un modelo de vida para ellos con cada uno de nuestros actos y palabras.

 

Para tener más información sobre adicciones en niños y jóvenes los invito a leer también:

https://www.mazenod.com.mx/2016/adicciones-en-los-ninos-es-posible/

 

 

Alejandra Ruiz S.

Directora General