Neurotransmisores y electromagnetismo: la felicidad está en nuestro interior.

Dime en qué te enfocas y te diré quién eres

Los seres humanos estamos hechos de energía, producimos energía y transmitimos energía. La ciencia ha confirmado que cada vez que tenemos una idea producimos una frecuencia electromagnética que se puede medir y que provoca una reacción específica en nuestro cuerpo y, más importante aún, en nuestras emociones.

De igual manera, la neurociencia hoy nos explica que, además, hay una relación directa entre lo que pensamos y lo que sentimos, debido a los neurotransmisores que intervienen en este proceso.

Todos conocemos a alguien que es experto en encontrar el lado negativo de las cosas, que no sabe agradecer por lo que tiene o que, simplemente no tiene la capacidad de disfrutar aunque lo tenga todo en abundancia. El que se queja eternamente de su jefe, de su casa, de su esposa, de su peso, de su coche, del mundo: las mentes destructivas.

Por fortuna también están aquellos que ríen, que cantan, que agradecen la vida, que disfrutan con todo y con todos y que, con su sola presencia iluminan en el sitio en el que están: las mentes constructivas.

Ahora bien, hay que tener presente que cada vez que hacemos algo, hay alguien que observa, alguien que se refleja o vibra con nosotros, alguien que se ve impactado por la reacción en cadena que producimos con nuestras emociones, actos o palabras…

Si generamos pensamientos positivos nuestro cuerpo generará mayor cantidad de neurotransmisores también positivos y una frecuencia electromagnética óptima, lo que incidirá directamente en nuestros centros de placer; y de la misma forma, al tener pensamientos o ideas negativas, dicha frecuencia de verá alterada, los  neurotransmisores disminuirán y se producirán reacciones relacionadas con la ansiedad, el miedo, la depresión, el cansancio, etc.

Como padres, entonces debemos preguntarnos:

¿Cuál es la imagen que estamos ofreciendo a nuestros hijos?,

¿Qué emociones estamos generando para ellos?

¿De qué manera están vibrando y programando sus funciones cerebrales a través de nosotros?

Los neurotransmisores y las emociones

Aquí algunos de los neurotransmisores más importantes y su influencia en nuestra salud y comportamientos:

NEUROTRANSMISORES

Neurotransmisor

Funciones

Deficiencia

Acetilcolina

Almacenar, retener y recuperar información.

Deseos de ingerir grasa, problemas de memoria, dificultades de concentración, boca seca, dislexia, senilidad Alzheimer.

Epinefrina y Norepinefrina

Función: alerta, memoria, velocidad de pensamiento, funciones ejecutivas,

ánimo.

Problemas de memoria, distracción, problemas en

toma de decisiones, fatiga,

dolor vago, depresión,

atención selectiva, aislamiento,

Ácido gammaaminobutírico (GABA):

Tranquilidad, ritmo

cerebral equilibrado.

Ansiedad de carbohidratos, cansancio, ansiedad, palpitaciones y respiración irregular. pulso acelerado e hipertensión, manos frías y zumbido de oídos, inquietud e insomnio, desórdenes gastrointestinales.

Dopamina

Energía mental, atención, control de impulsos,

motivación, determinación.

Fatiga y mareos, deseo fuerte

de azúcar o café, aumento de peso, disminución de libido, adicciones, problemas de atención, dificultad para controlar impulsos.

Serotonina

Dormir bien y prevención

de migrañas. Producción

de melatonina.

Depresión, agresividad,

migraña, dolor de espalda,

falta de aire, problemas de sueño, TOC.

Adrenalina

Reacción ante las situaciones

de peligro o estrés

***En niveles elevados: fatiga, falta de atención, insomnio, ansiedad y hasta depresión.

Oxitocina

(hormona/neuro-

transmisor)

Disminución de estrés, ansiedad y síndrome de

EPT.

Sentimientos de confianza

y seguridad.

Creación de vínculos afectivos.

También llamada “hormona del amor”,  la oxitocina se produce en altas cantidades, cuando abrazamos, damos la mano, sonreímos, bailamos, tenemos buena actitud, compartimos con los amigos, evocamos buenos recuerdos, etc.

Con esta información podemos darnos cuenta del importantísimo papel que los neurotransmisores tienen en nuestro cuerpo, nuestras actitudes y nuestras emociones, por ello es fundamental hacernos conscientes y responsables de la manera en que estimulamos a nuestro cerebro y entender la manera en la que somos completamente capaces de producir nuestra felicidad.

Los neurotransmisores y la educación de mis hijos

Según nos dice el reconocido investigador en neurociencia Francisco Mora, el elemento esencial en el proceso de aprendizaje es la emoción, porque sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que le dice algo nuevo a la persona, que significa algo, que sobresale del entorno.

“Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”.

Si partimos de esto, y de la manera en la que funciona nuestro cerebro en lo que se refiere a las emociones, encontraremos que es esencial que nuestros hijos y alumnos asistan a un colegio que promueva un ambiente de alegría, confianza y solidaridad, que les provea de las herramientas necesarias para el desarrollo de su inteligencia emocional y que los motive a encontrar un verdadero equilibrio entre sus cerebros y sus corazones.

Tips para crear felicidad a partir de nuestros pensamientos:

  • Iniciar un diario de gratitud registrando todas las cosas por la cuales dar gracias
  • Hacernos conscientes y responsables de nuestras palabras
  • Practicar la meditación activa
  • Alejar todo lo negativo de nuestra mente
  • Buscar lo positivo en todo y en todos
  • Cambiar nuestro lenguaje negativo por positivo
  • Agradecer a nosotros mismos
  • Sonreír
  • Agradecer por el aprendizaje que nos deja una experiencia dolorosa o negativa
  • Abrir los ojos al mundo y observarlo todo: dar gracias por la luz, el sol, el aire, etc.
  • Darnos cuenta de todo lo malo que no nos pasa
  • Alejarnos de personas tóxicas
  • Dejar de ser “víctimas”

En busca de la felicidad: ¿Afuera o adentro?

Podríamos entonces que la búsqueda de la felicidad y el hecho de ser agradecidos, por sí mismos, nos ayudan a generar neurotransmisores que se traducen en emociones positivas, ya que cada pensamiento, además de activar nuestra química cerebral, pone en funcionamiento la de todo el cuerpo, creando una especie de red de conciencia celular, de manera que cuando pensamos no lo hacemos sólo con el cerebro sino con la totalidad de células que integran nuestro ser.

No son las cosas que podemos encontrar en el mundo, sino lo que creamos en nuestro interior lo que nos da el control sobre lo que sentimos y transmitimos a los demás.

Nuestros actos y nuestra percepción, así como nuestro lenguaje (que es la expresión física y simbólica de nuestras ideas) juegan  un papel fundamental en el cuidado de nuestra salud y la generación de felicidad y emociones positivas.

Ser impecables con nuestras palabras, como nos lo dice el Dr. Miguel Ruiz, en los 4 acuerdos, es la mejor manera de empezar a construir una vida feliz, ya que al expresarnos no sólo podemos reprogramar nuestra manera de pensar, sino que también podemos conectarnos de manera integral con la sabiduría interna de nuestro cuerpo y generar bienestar físico, emocional y espiritual para nosotros y para los que nos rodean.

Dejemos de pensar (negativo) y empecemos a actuar. Dejemos de actuar (negativamente) y comencemos a construir.

No olvidemos que: “somos lo que hacemos pero también lo que dejamos de hacer”.

Alejandra Ruiz S.

Directora General