La importancia del lenguaje en el siglo XXI

La pérdida de vocabulario en los niños y adolescentes del siglo XXI  es un asunto que hoy debe de preocuparnos.

Cada día vemos más y más alumnos que, desde primaria hasta bachillerato, utilizan menos palabras para comunicarse, que no saben encontrar sinónimos para formular sus ideas, que prefieren utilizar símbolos para transmitir  sus sentimientos y que ignoran el significado de muchísimas palabras que deberían conocer de acuerdo a su edad y grado de maduración.

Ese el origen de muchos problemas de comunicación, desde la comprensión de textos o incluso diálogos hablados, hasta el seguimiento de instrucciones que tanto se señala.

 

Desgraciadamente  este es un mal del momento actual a nivel global, no sólo de nuestro país.  Por un lado, nuestros vecinos del norte han contribuido mucho en esto con la abreviación de su lenguaje en la mayoría de las palabras y por otro, incluso los adultos de ahora tienen pocos códigos de comunicación, ellos mismos utilizan  las palabras que usan sus hijos para comunicarse y de esta forma, están dejando de ser un modelo de comunicación como lo eran antes.

 

¿Menos es más?

Es alarmante darnos cuenta de cómo el vocabulario se ha reducido a frases cortas y poco elaboradas, onomatopeyas, monosílabos y oraciones con un nulo nivel de complejidad y  con falta de artículos y preposiciones que provocan que el lenguaje sea cada vez más difícil de entender y compartir.

Algunos ejemplos de estas palabras son:

 

TONS = entonces PS = pues DPS = después
PLIS = por favor GCS o THXS= gracias SL2 = saludos
BSS = besos TOI = estoy K = que
X = por KSA = casa CEL = celular
MUXO = mucho DND = donde LOL = carcajada (laugh out loud)
OMG= Oh my God TQM= te quiero mucho BIEN, BUENO = bn, bno
FDS = fin de semana 100pre = siempre

 

 

¿Volviendo a la edad de Piedra?

Otro factor preocupante en cuanto la expresión de nuestros niños y adolescentes lo encontramos al ver cómo la  escritura está regresando al lenguaje primitivo predominantemente ideográfico, en el que el uso de los símbolos, imágenes y dibujos toma el papel protagónico a la hora de intentar dar sentido a las frases y sobre todo a la expresión y transmisión de emociones, perdiendo con esto la esencia de las palabras que tienen un nivel elevado de abstracción y con ello, perdiendo también uno de los aspectos más determinantes  que nos permitió evolucionar como raza humana.

 

“Wey… ¿Es neta?”

El uso de las groserías es otro factor determinante en cuanto a la pérdida del vocabulario de nuestros niños. Utilizar una sola palabra para expresar un sinnúmero de significados, no sólo encarece nuestro vocabulario, sino que lo vuelve prácticamente inexistente.

Lo más triste es que si los niños crecen en un entorno en el que hasta los adultos creen que “wey” somos todos (Sus amigos, sus hermanos, sus socios, sus compañeros de trabajo), y que utilizar un lenguaje soez y plagado de palabras altisonantes a una relación de 3 groserías por cada frase que se dice, es cool, está de moda, o es lo de hoy, inevitablemente imitan lo que ven y se desarrollan pensando que esa es la manera correcta y natural de decir las cosas.

Vaya, hasta para insultar de manera elegante hay que  saber hacer buen uso del lenguaje, usar sinónimos y estructurar nuestros pensamientos con un poco más de riqueza lingüística.

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Tips para ayudar a evitar la pérdida del vocabulario

Existen diversas estrategias que  ayudarán a nuestros hijos y a nosotros mismos a conservar y enriquecer nuestro lenguaje.

Aquí mencionamos alginas de las más importantes:

  • Leer, leer y después… leer más.
  • motivarlos a encontrar sinónimos o metáforas para expresar las mismas palabras o frases de una forma diferente.
  • Evitar programas televisivos que lejos de enriquecer nuestro vocabulario lo truncan aún más.
  • Promover visitas culturales en familia.
  • Juegos de palabras y vocabulario.
  • Leer el periódico en familia al menos una vez a la semana.
  • Buscar momentos de convivencia en familia en los que las conversaciones tengan un nivel intelectual elevado.
  • Obligarlos (y obligarnos) a escribir las palabras completas cuando nos comuniquemos por chat, emails o redes sociales.

 

Como bien nos dice Rad Bradbury en una de sus más célebres frases: “No tienes que quemar libros para destruir una cultura. Sólo haz que la gente deje de leerlos”.

La lectura es por excelencia el medio más eficaz para adquirir cultura, vocabulario y buena ortografía. Tratemos de volverla un hábito en nuestras familias y contribuyamos  así a mantener vivo uno de los aspectos más hermosos que nos diferencia e identifica como seres humanos.

 

 

 

Alejandra Ruiz Sánchez

Directora General