Cerrando la puerta a la violencia.

 

Durante esta primera semana de clases, todos hemos tenido la oportunidad de escuchar el maravilloso discurso que Meryl Streep pronunció durante la entrega de los Golden Globes y que en unos cuantos días se ha viralizado en la redes.

En una impresionante muestra de coraje, valentía, integridad, pero ante todo empatía hacia los demás, las palabras de Streep nos recuerdan que la base de la convivencia armónica, el valor que nos hace verdaderamente humanos y que nos permite demostrar lo grandes que somos es el respeto.

En su discurso, y a propósito de lo simple y fácil que es denigrar a otro ser humano con unas cuantas palabras o burlas, Meryl Streep nos dice:

“La falta de respeto invita a la falta de respeto. La violencia incita a la violencia”.

 

Cuando se tiene un posición privilegiada, no sólo como figura pública o política, sino como figura de autoridad ante cualquier otro ser humano (llámese presidente, jefe, maestro, padre, hermano mayor, etc.), y ese poder es utilizado para humillar, agredir o denigrar al que se encuentra en una posición más débil, abrimos la puerta para que todo aquél que nos escuche (e incluso el propio afectado) se comporte de la misma manera en el mejor de los casos, o realice actos incluso de mayor magnitud.

 

Y en un colegio… ¿Qué?

En un salón de clases lo rico es la diversidad de opiniones, de pensamientos, de sentimientos y maneras de ser, de tal manera que los profesores, como figuras importantes para los alumnos, deben volverse líderes flexibles, con más apertura, con más capacidad de escuchar y comprender a los alumnos y con una actitud cien por ciento inclusiva y respetuosa de dicha diversidad.

Ese es el verdadero reto de la educación global.

 

Sin embargo, si ese profesor, que es esencialmente un modelo a seguir, cae en la tentación de hacer una broma, de hacer un comentario fuera de lugar, de agredir verbal o emocionalmente a un alumno, entonces toda la clase pierde. Entonces es, cuando con su comportamiento y con su ejemplo, de manera implícita ”le da permiso” a los demás para humillar a otros, para comportarse también de manera violenta y para creer que esa es una buena forma de demostrar fuerza y poder.

 

Nuestro sentido humano en la educación.

En nuestro colegio capacitamos a nuestro personal (profesores, coordinadoras e incluso personal administrativo), utilizando parte de nuestro programa “Holding Hands”, para fomentar el respeto y los valores humanos porque lo más importante para nosotros es defender la individualidad de cada uno de nuestros alumnos, ayudarles a potenciar sus talentos y a mejorar en sus debilidades y, de manera especial a reconocerse como seres valiosos desde su propia personalidad y a saber respetar las diferencias de los demás.

De esta manera, nuestros profesores son capaces de tomar el rol de ese líder flexible que sabe escuchar, que empodera a los alumnos y los ayuda a sacar lo mejor de ellos, que es abierto a las diferencias, que es empático y, por encima de todo, que sabe guiar de manera positiva y es un ejemplo a seguir.

 

El poder de las palabras

Recordemos cada día, desde el lugar en el que nos corresponda estar, que siempre hay alguien más fuerte y alguien más débil que nosotros, que a veces, con una sola palabra podemos iluminar o destruir el corazón de otra persona y que la manera en la que tratamos a unos y a otros habla de nuestra calidad como seres humanos.